¿Ordena el Islam atacar las iglesias?

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Las iglesias, sinagogas, y otros templos en los que se lleva a cabo la adoración han sido históricamente protegidos por los musulmanes

Las iglesias, sinagogas, y otros templos y lugares de oración en los que se lleva a cabo la adoración han sido históricamente protegidos por los musulmanes

¿Está justificado el ataque a lugares de oración, por ejemplo iglesias, sinagogas o mezquitas, en cualquier enseñanza religiosa, incluida la islámica? ¿Qué dice y enseña el Islam al respecto? ¿Cómo se puede juzgar una religión correctamente?

Es seguro decir que una religión se puede juzgar por dos cosas: sus enseñanzas y las prácticas de la mayoría de sus seguidores. Una religión no se puede juzgar por las prácticas o creencias de algunos seguidores en los extremos, ya sean liberales o extremistas.

El ataque a lugares de oración es una acción criminal, que puede ser llevada a cabo por individuos que dicen seguir cualquier práctica religiosa, en cualquier lugar y que no forman parte de la mayoría de esa religión, y, en consecuencia, no la representan. No es justo ni verdadero decir que solo los musulmanes lo llevan a cabo, ni tampoco hay evidencias históricas que lo demuestren.

De hecho, el Islam prohíbe cualquier ataque o asalto a lugares de oración. Los ataques a lugares de oración, si se llevan a cabo por quienes dicen ser musulmanes, van en contra del Islam y de la práctica de la mayoría musulmana. Estas acciones van en contra de la tradición e historia islámica y de los musulmanes.

La protección a los lugares de oración en la historia islámica

El Mensajero de Allah, que Allah el de paz, escribió en una ocasión al obispo de Banu Al-Hariz Ibn Ka’b y a los obispos y curas de Najran, su seguidore y monjes, que todo lo referente a sus iglesias, parroquias y monasterios, grande o pequeño, continuaría en su posesión. Que Allah y Su Mensajero garantizaban que ningún obispo sería quitado de su sede, ningún monje de su monasterio, ningún cura de su oficio y ninguno de sus derechos o poderes serían eliminado mientras fueran sinceros y correctos, y que no se le mostraría ninguna crueldad. Esto fue escrito por Al-Mughirah.

Umar ibn Al-Jattab, el segundo califa musulmán, concluyó un tratado con los habitantes de Jerusalén que decía:

Esta es la garantía de seguridad, que el siervo de Dios, Umar, el comandante de los fieles, ha concedido a la gente de Jerusalén. Les ha dado garantía de seguridad para sus personas, sus propiedades, sus iglesias, sus cruces, los enfermos y sanos de la ciudad, y para todos los rituales pertinentes a sus religión. Sus iglesias no serán ocupadas (por musulmanes) y no serán destruidas. Ni ellos, ni la tierras sobre la que están, ni sus cruces ni su propiedad serán dañadas. No serán convertidos por la fuerza.

La gente de Jerusalén deberá pagar el impuesto por persona al igual que la gente de (otras ciudades), y deben de expulsar a los bizantinos y a los ladrones. Todo esto de acuerdo al libro y al tratado con Allah, y como protección de Su Mensajero así como de los califas al igual que los creyentes, si pagan la yizya. Los testigos de esto son: Jalid bin Al-Walid, ‘Amr ibn Al-’as, ‘Abd Al-Rahmab ibn ‘Awf and Mu’awiya ibn Abi Sufyan.

Esto fue escrito, con todos los nombrados presentes, en el año 15 de la hégira.

Jalid bin Al-Walid, el conocido comandante musulmán, concluyó un tratado similar con los habitantes de Damasco, que decía:

Esto es lo que Jalid bin Al-Walid garantiza a la gente de Damasco: le garantiza protección [y seguridad] de sus vidas, propiedades [y posesiones], sus iglesias, y las murallas de su ciudad. Nada de sus barrios será destruido y nadie [más que ellos] vivirá en ellos. Esto es lo que obtendrán como pacto con Allah, protección de Su Mensajero, de los califas así como de los creyentes y nada más que lo bueno será para ellos si pagan la yizya.

Habib bin Maslamah, uno de los Compañeros del Profeta Muhammad, que la paz sea con él, y un exitoso comandante musulmán, entró en un pacto similar con la gente de Dabil, el cual decía:

¡En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo! Este es un documento de Habib bin Maslamah para los cristianos, los zoroastras y los judíos de Dabil, los presentes y ausentes. Os garantizo seguridad para vuestras vidas, propiedades, iglesias, lugares de oración y murallas de vuestra ciudad. Tenéis garantizada la seguridad y estamos obligados a cumplir nuestro pacto siempre que os adheráis a la yizya y paguéis el Jaraj. Allah es testigo, y Él basta como testigo.

En el Corán, encontramos versículos que nos dicen que Allah ha permitido a los creyentes luchar contra los incrédulos para prevenir la demolición de sus lugares de oración en general. Dice Allah:

Es cierto que Allah defiende a los que creen. Allah no ama a ningún traidor, renegado.

A quienes luchen por haber sido víctimas de alguna injusticia, les está permitido luchar y verdaderamente Allah tiene poder para ayudarles.* *[Esta es la primera aleya que descendió dando autorización para la lucha y fue revelada en el momento de la emigración a Medina.]

Los que fueron expulsados de sus casas sin derecho, sólo porque habían dicho: Nuestro Señor es Allah. Si Allah no se hubiera servido de unos hombres para combatir a otros, habrían sido destruidas ermitas, sinagogas, oratorios y mezquitas, donde se menciona en abundancia el nombre de Allah. Es cierto que Allah ayudará a quien Le ayude.

Verdaderamente Allah es Fuerte y Poderoso.

Esos que si les damos poder en la tierra establecen el salat, entregan el zakat y ordenan lo reconocido y prohíben lo reprobable. A Allah pertenece el resultado de los asuntos. (Sura al Hayy, 22:38-41)

Hay quien puede preguntarse cómo la llegada al poder de los musulmanes previene la destrucción de los lugares de oración y culto.

La respuesta es que el Islam no solo obliga a los musulmanes a no atacar lugares de oración y culto, sino también a protegerlos contra los ataques de otros. Es seguro decir que el Islam protege a otras creencias, incluso aunque contradigan sus propios principios.

El Islam es una creencia y un cuerpo de jurisprudencia. La causa de la creencia sirve como campo común para la coexistencia con otros, cuyas creencias y fe pueden ser correctas o incorrectas desde un punto de vista islámico.

Mientras haya una creencia existe un camino para la comunicación. El Islam busca a quienes creen en algo porque están en el camino de la búsqueda de la verdad.

El Islam y los musulmanes se preocupan sinceramente de la justicia, la seguridad, la paz y la libertad en la tierra. Estos valores es quizás más fácil encontrarlos en quienes siguen una creencia puesto que las religiones generalmente predican esto valores.

De esta forma, el Islam aboga por la causa de la religión y defiende todas la religiones y sus lugares de oración.


Referencias:

El Sagrado Corán (Traducción de Abdelgani Melara)

Sira an-nabawiyya de Ibn Ishaq

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