Cat Stevens se convierte al Islam

Yusuf Islam

Cat Stevens: El Islam es perfecto y, si imitamos la conducta del Santo Profeta (SAWS), tendremos éxito

Todo lo que tengo que decir es todo lo que ya sabéis, confirmar lo que ya sabéis, el mensaje del Profeta (la paz sea con él), como le fue dado por Dios es la religión de la verdad. Como seres humanos se nos ha dado una conciencia y un deber que nos ha colocado en la cima de la creación. El hombre fue creado para ser el valido de Dios en la Tierra, y es importante darse cuenta de la obligación de librarnos de todas las ilusiones y hacer de nuestras vidas una preparación para la próxima vida. Cualquiera que pierda esta oportunidad es probable que no se le de otra, porque dice el Corán que cuando al hombre se le pidan cuentas dirá: “Oh Señor, envíanos de vuelta y danos otra oportunidad”. El Señor dirá: “Si te envío de vuelta harás lo mismo”.

Mi educación religiosa temprana

Crecí en el mundo moderno de lujo y alto nivel de vida del espectáculo. Nací en un hogar cristiano, pero sabemos que cada niño nace en su naturaleza original –sus padres lo convierten a esta o aquella religión. Me dieron esta religión (el cristianismo) y pensé de esta manera. Me enseñaron que Dios existe, pero no hay contacto directo con Dios, así que tenemos que relacionarnos con Él a través de Jesús –él es de hecho la puerta a Dios. Esto lo acepté más o menos, pero no del todo todo.

Veía las estatuas de Jesús; eran piedras sin vida. Y cuando dijeron que Dios es tres, me quedé aún más perplejo, pero no podía discutir. Yo lo creía más o menos, porque tenía que respetar la creencia de mis padres.

Estrella del pop

Poco a poco me alejé de esta educación religiosa. Comencé a hacer música. Quería ser una gran estrella. Todas esas cosas que veía en las películas y en los medios de comunicación se apoderaron de mí, y tal vez pensé que este era mi Dios, el objetivo de ganar dinero. Tenía un tío que tenía un coche precioso. Bueno –me dije–, “él lo ha conseguido, tiene mucho dinero”. La gente que me rodeaba me influyó en que pensara que esto era todo, este mundo era su Dios.

Decidí entonces que esta era la vida que quería, ganar mucho dinero, tener una “gran vida.” Mis ejemplos eran las estrellas del pop. Empecé a hacer canciones, pero en el fondo tenía un sentimiento hacia la humanidad, una sensación de que si me hacía rico ayudaría a los necesitados. (Dice en el Corán, hacemos una promesa, pero cuando hacemos algo, queremos aferrarnos a ella y ser codiciosos.)

Lo que sucedió entonces es que me hice muy famoso. Yo era todavía un adolescente, mi nombre y foto aparecían en todos los medios de comunicación. Me hicieron más grande que la vida, así que quería vivir más grande que la vida y la única manera de hacerlo era estar intoxicado (con licor y drogas).

En el hospital

Después de un año de éxito económico y de una “gran” vida, me puse muy enfermo, contraje tuberculosis y tuve que ser hospitalizado. Fue entonces cuando empecé a pensar: ¿Qué iba a pasarme? ¿Era sólo un cuerpo, y mi meta en la vida era meramente satisfacer este cuerpo? Ahora me he dado cuenta de que esta calamidad fue una bendición que Allah me dio, una oportunidad para abrir los ojos y decir: “¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué estoy en la cama?”, y empecé a buscar algunas de las respuestas. En aquella época había gran interés por el misticismo oriental. Comencé a leer y de la primera cosa que comencé a tomar conciencia fue de la muerte, y que el alma se mueve, no se detiene. Sentí que estaba tomando el camino de la felicidad y la realización. Comencé a meditar e incluso me convertí en vegetariano. Ahora creía en la “paz y el poder de las flores”, esa era la tendencia general. Pero lo que creía en particular era que yo no era sólo un cuerpo. Esta conciencia me vino en el hospital.

Un día mientras estaba caminando empezó a llover, así que eché a correr para refugiarme y luego me di cuenta: ‘Espera un minuto, mi cuerpo se moja, mi cuerpo me dice que me estoy mojando’. Esto me hizo pensar en un dicho que dice que el cuerpo es como un burro, y tiene que ser entrenado hacia dónde tiene que ir. De lo contrario, el burro te llevará donde quiera ir.

Entonces me di cuenta de que tenía una voluntad, un don dado por Dios: seguir la voluntad de Dios. Estaba fascinado por la nueva terminología que estaba aprendiendo en la religión oriental. A estas alturas ya estaba harto del cristianismo. Empecé a hacer música de nuevo y esta vez empecé a reflejar mis propios pensamientos. Recuerdo la letra de una de mis canciones. Dice así: “Me gustaría saber, me gustaría saber, qué hace el Cielo, qué hace el Infierno. ¿Tendré que conocerte en alguna cama, o una polvorienta celda, mientras otros alcanzan el gran hotel?” Y supe que estaba en el Camino.

También escribí otra canción, “The Way to Find God Out”. Me volví aún más famoso en el mundo de la música. Fue un momento muy difícil porque me estaba haciendo rico y famoso, y al mismo tiempo, buscaba sinceramente la Verdad. Entonces llegué a una etapa en la que decidí que el budismo era correcto y noble, pero no estaba dispuesto a abandonar el mundo. Tenía demasiado apego al mundo y no estaba preparado para convertirme en un monje y aislarme de la sociedad.

Probé el Zen y el Ching, la numerología, las cartas del tarot y la astrología. Traté de volver a la Biblia y no pude encontrar nada. En este momento no sabía nada sobre el Islam y entonces, lo que considero un milagro, ocurrió. Mi hermano había visitado la mezquita de Jerusalén y estaba muy impresionado de que mientras por un lado latía de vida (a diferencia de las iglesias y sinagogas, que estaban vacías), por otra parte, prevalecía una atmósfera de paz y tranquilidad.

El Corán

Cuando volvió a Londres me trajo una traducción del Corán, la cual me dio. No se hizo musulmán, pero sentía algo en esta religión, y pensó que yo podría encontrar algo en ella también.

Y cuando recibí el libro, una guía que me lo explicaría todo –quién era yo, cuál era el propósito de la vida, cuál era la realidad y cuál sería la realidad, de donde vengo– me di cuenta de que ésta era la verdadera religión, la religión no en el sentido en el que Occidente entiende, no de la de solo para la vejez. En Occidente, quien quiere abrazar una religión y convertirla en su única forma de vida es considerado un fanático. Yo no era un fanático, al principio estaba confundido entre el cuerpo y el alma. Entonces me di cuenta de que el cuerpo y el alma no están separados y no tienes que ir a la montaña para ser religioso. Debemos seguir la voluntad de Dios. Entonces podemos elevarnos más que los ángeles. Lo primero que quería hacer ahora era ser musulmán.

Me di cuenta de que todo pertenece a Dios, a Quien el cansancio no alcanza. Lo creó todo. En este punto empecé a perder mi orgullo, porque hasta entonces había pensado que la razón por la que estaba aquí era por mi propia grandeza. Pero me di cuenta de que no me había creado a mí mismo, y el propósito de estar aquí es someterse a la enseñanza que ha sido perfeccionada por la religión que conocemos como Al-Islam. En este punto empecé a descubrir mi fe. Me sentí musulmán. Al leer el Corán, me di cuenta de que todos los Profetas enviados por Dios trajeron el mismo mensaje. ¿Por qué entonces los judíos y los cristianos eran diferentes? Ahora sé que los judíos no aceptaron a Jesús como el Mesías y que habían cambiado Su Palabra. Incluso los cristianos malinterpretan la Palabra de Dios y llaman a Jesús el hijo de Dios. Todo tenía sentido. Esta es la belleza del Corán, te pide reflexionar y razonar, y no adorar al sol o a la luna, sino al que lo ha creado todo. El Corán pide al hombre que reflexione sobre el sol y la luna y la creación de Dios en general. ¿Te das cuenta de lo diferente que es el sol de la luna? Están a diferentes distancias de la Tierra, pero nos parece que tengan el mismo tamaño y a veces uno parece superponerse al otro.

Incluso muchos de los astronautas cuando van al espacio, ven el insignificante tamaño de la Tierra y la inmensidad del cosmos, se vuelven muy religiosos, porque han visto los signos de Allah.

Cuando leí el Corán más a fondo, hablaba sobre la oración, la bondad y la caridad. Yo todavía no era musulmán, pero sentía que la única respuesta para mí era el Corán, y Dios me lo había enviado, y lo guardé en secreto. Pero el Corán también habla en diferentes niveles. Comencé a entenderlo en otro nivel, donde el Corán dice: “Los que creen no toman incrédulos por amigos y los creyentes son hermanos”. Así pues, en este punto deseaba encontrarme con mis hermanos musulmanes.

Conversión al Islam

Entonces decidí viajar a Jerusalén (como mi hermano había hecho). En Jerusalén, fui a la mezquita y me senté. Un hombre me preguntó qué quería. Le dije que era musulmán. Me preguntó cuál era mi nombre. Le dije, “Stevens.” Estaba confundido. Entonces me uní a la oración, aunque con poco éxito. De vuelta en Londres, conocí a una hermana llamada Nafisa. Le dije que quería abrazar el Islam y me dirigió a la Mezquita del New Regent. Esto fue en 1977, aproximadamente un año y medio después de haber recibido el Corán. Entonces me di cuenta de que debía deshacerme de mi orgullo, deshacerme de Iblis y ponerme en una dirección. Así que un viernes, después del Jumma’ fui al Imam y declaré mi fe (el Kalima) en sus manos.

Tienes ante frente a ti a alguien que había alcanzado fama y fortuna. Pero la guía era algo que me esquivó, no importaba cuánto lo intentase, hasta que me mostraron el Corán. Ahora me doy cuenta de que puedo entrar en contacto directo con Dios, a diferencia del cristianismo o de cualquier otra religión. Como una señora hindú me dijo: “No entiendes a los hindúes. Creemos en un solo Dios, nosotros usamos estos objetos (ídolos) solamente para concentrarnos “. Lo que ella estaba diciendo era que para alcanzar a Dios, uno tiene que crear asociados, ídolos, con este propósito. Pero el Islam elimina todas estas barreras. Lo único que diferencia a los creyentes de los incrédulos es el salat. Este es el proceso de purificación.

Finalmente deseo decir que todo lo que hago es por el placer de Allah y espero que obtengáis alguna inspiración de mis experiencias. Además, quisiera recalcar que no entré en contacto con ningún musulmán antes de abrazar el Islam. Leí primero el Corán y me di cuenta de que ninguna persona es perfecta. El Islam es perfecto, y si imitamos la conducta del Santo Profeta (SAWS), tendremos éxito. Que Allah nos guíe para seguir el camino de la ummah de Muhammad (SAWS). ¡Amín!

Yusuf Islam (anteriormente Cat Stevens)

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