¿Eres tú el profeta?

Biblia, profeta

Los judíos de hace dos mil años definitivamente estaban buscando al Profeta, el Mesías que estaba prescrito en sus libros.

“¿Eres tú el profeta?” (Juan 1:21)

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. (Juan 14:26) Allah, exaltado sea, dice en el Corán:

Y cuando dijo Isa, hijo de Maryam: […] un Mensajero que ha de venir después de mí cuyo nombre es Ahmad. (As-Saff 61:6)

Los jefes de los sacerdotes y de los levitas interrogaron a Juan Bautista. “Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No”. (Juan 1:20-21)

Cuando los jefes de los sacerdotes y los levitas preguntaron a Juan Bautista quién era, lo hicieron de una manera muy extraña. Primero, le preguntaron si era o no el anticipado Mesías (Cristo en griego koiné). No era el Mesías que esperaban. Luego preguntaron si era el profeta Elías, y de nuevo les dijo que no. Ahora viene la parte extraña de verdad. Finalmente, le preguntaron si era “el Profeta”.

¿Eres Cristo? – No

¿Eres Elías? – No

¿Eres el Profeta? – No

¿Qué es lo que quieren decir con “el profeta?” Nosotros, por supuesto, sabemos quién es “Cristo”. Después de todo, los cristianos deben saber que “Cristo” no es más que una forma abreviada de la palabra en griego koiné “Christos”, que significa lo mismo que la palabra hebrea “Mesías”.

Los judíos de hace dos mil años definitivamente estaban buscando al Mesías, que, según estaba prescrito en sus libros, vendría y los conduciría a la victoria por encima de sus opresores y así alcanzarían el dominio sobre este mundo. Estaban muy oprimidos bajo el dominio romano, e incluso sus propios reyes judíos eran vistos como meras marionetas o agentes de los infieles. Ciertamente, habrían sido más que felices de ver a alguien entrar en la escena que fuese en contra de sus amos romanos y los vendedores de esclavos.

Entonces, los sacerdotes y levitas preguntaron a Juan Bautista si él podría ser el profeta Elías, regresado después de cientos de años de estar ausente. Existía la idea entre ellos de que Elías regresaría. Pero, de nuevo, Juan Bautista niega ser Elías.

Entonces, ¿quién es? Se preguntan acerca de este hombre que vive en el desierto abandonando la riqueza y el lujo, ayunando y evitando las atracciones materiales de la vida.

Una vez más, preguntan a Juan Bautista quién es. “¿Eres tú el profeta?” Y una vez más él niega ser “aquel profeta,” pero luego sí les cuenta acerca de alguien que vendrá después de él, pronto, de quien afirma que él no es digno ni de desatar sus zapatos.

Sin embargo, esto no responde a la pregunta: “¿A quién estaban esperando además del Mesías?” ¿Podría ser que estaban buscando a alguien como Muhammad? ¿Podría ser?

¿Quién es el Profeta?

Sigue leyendo y sabrás quién es “ese Profeta” y qué otras pruebas pueden ser descubiertas dentro de los textos sagrados que apoyan esta idea.

Durante siglos los musulmanes han creído que Jesús (la paz sea con él) era “aquel profeta” mencionado en estas palabras del Evangelio de Juan. El Corán establece una de las características importantes de la misión de Jesús: que era para dar el “Bashir” o las “buenas nuevas” de la venida del profeta Muhammad (la paz sea con él). Durante su corta carrera misionera que duró no más de tres años y que se vio ensombrecida por la actitud hostil de su propio pueblo, Jesús les dio la buena noticia de Ahmad, (una de las formas de “Muhammad”) el último Mensajero de Dios, que perfeccionaría la enseñanza divina en la teoría y en la práctica. El Corán menciona que Jesús dice:

¡Hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Allah para vosotros, para confirmar la Torá que había antes de mí y para anunciar a un Mensajero que ha de venir después de mí cuyo nombre es Ahmad. (As-Saff 61:6)

El Corán da el nombre de Ahmad, una de las varias formas de decir el nombre de Muhammad. Igual que en Inglés existe el nombre de José (Joseph), y se utiliza a menudo una forma más corta como “Joe” o la forma familiar, “Joey”, y otros nombres como “Jonathan”, que se convierte en “John”, “Jack” o “Johnny”, de la misma manera encontramos que el árabe tiene formas similares para un mismo nombre. Muhammad, Ahmad y Hamad y son algunos de los nombres originarios de la raíz “hamd” (que significa “alabar”) en árabe, y se puede entender como “El que alaba (a Dios)”; “El alabado”; “Alabando”; etcétera.

Abdullah Yusuf Ali, en su traducción de los significados del Corán al Inglés, afirma, “Ahmad o Muhammad”, el Digno de Alabanza “es una traducción de la palabra griega koiné Periclytos. En el presente Evangelio de Juan 14:16, 15:26 y 16:7, la palabra griega Parakletos se traduce en la NIV como “el que consuela”. Paracletos pueden significar un Defensor, o “uno que es llamado a la ayuda de otro”, “un buen amigo”. Muhammad (la paz sea con él) era conocido desde el nacimiento como el que trajo el consuelo y la reconciliación a la familia, los amigos y los desconocidos por igual, especialmente en unir los lazos de parentesco y el amor fraternal”.

Otro apodo del profeta Muhammad (la paz sea con él) se menciona en la Biblia (o al menos lo que queda de ella en el idioma Inglés) es “El Espíritu de la Verdad”.

As-Sadiq significa exactamente eso y este era otro nombre dado a Muhammad (la paz sea con él) por los que conocían su proclividad a la honestidad y la integridad.

En el Evangelio del Nuevo Testamento según Juan, Jesús (la paz sea con él) les promete que, en cuatro ocasiones, el Parakletos vendrá (Juan 14:16; 14:26; 15:26; 16: 7). Naturalmente, Jesús (la paz sea con él) no retornó en su vida, ni ningún otro profeta, por lo que a los pensadores posteriores se les ocurrió la idea de que no era Jesús “en persona”, sino más bien, el regreso de Jesús “de forma espiritual”. Esto llevó a algunos cristianos a afirmar que este sería el Espíritu Santo, que descendería sobre los discípulos en el día de Pentecostés (Hechos 2), para ser testigo de Cristo y guiarlos hasta la verdad y estar con los creyentes para siempre; y ellos no morirían (Juan 3:16), sino que tendrían vida eterna. Además,en algunos versículos agregados más adelante al último capítulo de Marcos (16) (ver notas a pie de página de la Revised Standard Version de la Biblia), tienen la venida del Espíritu sobre ellos de tal manera que se imaginan a sí mismos capaces de hablar con nuevos lenguajes; de recoger serpientes, de poner las manos sobre los enfermos para curarlos e incluso de beber veneno y que nada les haga daño. [Lucas 23: 17-18]

Otro punto es, el Paráclito, el que consuela, o el Espíritu de la verdad, iba a vivir con nosotros a partir de ahora. Ciertamente, nadie pudo ver que la influencia de Muhammad y su mensaje de adorar a un solo Dios sin ningún tipo de asociado ha prevalecido mucho tiempo después de su vida terrenal.

Fuente: islamtomorrow.com

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