La forma de la oración y sus tiempos

oración

Cada oración tiene su tiempo determinado

La oración en el Islam, salat en árabe, tiene un tiempo determinado. Para cada una de las cinco oraciones obligatorias que se han de hacer a lo largo del día hay un espacio de tiempo estipulado.

El primero va desde el alba –cuando la primera luz se hace visible en el horizonte oriental– hasta poco antes de la salida del sol. La oración en este tiempo se llama Salat as-Subh (la oración del alba) y tiene dos rak’ats. El segundo tiempo de la oración empieza justo después de que el sol ha alcanzado su cenit al mediodía y llega hasta el inicio de la tarde. Esta oración se llama Salat ad-Dhuhr (la oración del mediodía) y tiene cuatro rak’ats. El tercer tiempo comienza tras el inicio de la tarde y termina aproximadamente una hora antes de la puesta del sol. Se llama Salat al-‘Asr (la oración de la tarde) y tiene cuatro rak’ats. El cuarto tiempo es el más corto, y dura desde que se acaba la puesta del sol hasta unos quince minutos después de haberse puesto. Se llama Salat al-Maghrib (la oración de la puesta del sol) y tiene tres rak’ats. El quinto y último tiempo de la oración comienza cuando ha desaparecido del cielo la rojez de la puesta del sol y dura hasta pasado el primer tercio de la noche. Se llama Salat al-‘Isha (la oración nocturna) y tiene cuatro rak’ats.

Otra oración obligatoria que debemos mencionar es el Salat al-Ŷumu’a –la oración de la asamblea– que cada viernes sustituye a la oración del mediodía y a la que deben asistir todos los hombres de la comunidad musulmana en las mezquitas determinadas donde se reza esta oración. Las mujeres también pueden asistir, pero no es obligatorio.

Estos son los tiempos obligatorios en los que debe hacer el salat todo musulmán; lo mejor es hacer la oración en grupo en una mezquita, pero hay muchas ocasiones en las que puede hacerse, y de hecho se hace, de forma individual y voluntaria. También hay unas oraciones especiales que se hacen por la mañana temprano en los dos grandes días festivos del Islam, el ‘Id al-Fitr, que marca el final del mes de Ramadán, y el ‘Id al-Adha que ocurre cada año durante el Haŷŷ. Estas oraciones, que lo correcto es hacerlas al aire libre o en un espacio lo suficientemente grande como para albergar a la gente que suele rezar en varias mezquitas, se llaman Salat al-‘Id (la oración de la festividad) y es recomendable que vayan todos los miembros de la comunidad, mujeres y niños incluidos.

Cómo hacer la oración

Para hacer el salat es necesario vestir ropas razonablemente holgadas que no sean transparentes y cubran el cuerpo –en el caso de los hombres desde el cuello hasta más debajo de las rodillas y para las mujeres todo el cuerpo excepto la cara y las manos. Es necesario que el cuerpo, las ropas y el lugar donde se va a rezar estén libres de impurezas; y debe tomarse la dirección de la qibla, es decir, hacia la Mezquita Sagrada de la Meca.

Una vez hecha la intención de hacer la oración que corresponde en ese momento, nos pondremos de pie mirando hacia la qibla, con la cabeza erguida, la mirada en el suelo y los pies ligeramente separados. Cuando se reza con más gente en una mezquita debemos ponernos hombro contra hombro sin dejar espacios en la fila. Luego se alzan las manos con las palmas hacia el frente y se las hace descender a los costados diciendo “Allahu akbar” (Allah es el más grande). Esto se llama takbir al-ihram y señala el inicio de la oración; a partir de este momento y hasta el final, sólo es permisible hacer lo que exige el salat. Luego se recita la Surat al-Fatihah (la primera sura del Corán) seguida por otra sura o pasaje del Corán. Esta recitación debe hacerse en árabe y será en silencio o en voz alta según la oración que se esté haciendo.

EL FATIHAH es la sura que abre el Corán y su traducción dice así:

Las alabanzas a Allah, Señor de los mundos.

El Misericordioso, el Compasivo.

Rey del Día de la Retribución.

Solo a Ti te adoramos, sólo en Ti buscamos ayuda.

Guíanos por el camino recto,

el camino de los que has favorecido,

no el de los que son motivo de ira, ni el de los extraviados. (Al Fatiha, 1:1-7)

Una vez terminada se dice, en silencio: Amin.

Terminada la recitación se dice “Allahu akbar” y se inclina el tronco hacia delante, paralelo al suelo y poniendo las manos en las rodillas. Esta posición inclinada se llama ruku’ y se permanece de esta manera unos segundos glorificando a Allah. Luego se levanta uno de nuevo diciendo las palabras “sami‘a’llahu liman hamidah” (Allah escucha a quien Le alaba); pasados unos segundos en la posición vertical se dice “Allahu akbar” y, doblando las rodillas y poniendo las palmas de las manos en el suelo, se adopta la posición de postración llamada suŷud. En esta posición, la frente, la nariz, las palmas de las manos, las rodillas y los pies tienen que estar tocando el suelo. Las manos deben estar paralelas a la cabeza con los dedos extendidos mirando hacia delante y los codos no deben tocar el suelo. Los pies deben estar verticales con los dedos doblados hacia el frente.

Se permanece en esta postura unos segundos, glorificando y suplicando a Allah, hasta que se dice “Allahu akbar” y uno se sienta de rodillas en la postura llamada ŷulus. Puedes sentarte sobre el pie izquierdo, que se dobla bajo el cuerpo, o sobre la nalga izquierda poniendo el pie izquierdo bajo la pierna derecha cuyo pie permanece enhiesto con los dedos mirando hacia delante; las manos se ponen sobre las rodillas con las palmas hacia abajo. Pasados unos segundos, en los que se pide perdón a Allah, se dice de nuevo “Allahu akbar” y se vuelve a adoptar la postura de suŷud en la que, como antes, se glorifica y suplica a Allah. Esta segunda postración completa el primer raka’at. El paso siguiente es levantarse ayudándose con las manos al tiempo que se dice “Allahu akbar”.

Cuando se está en pie de nuevo, se recita el Fatiha como se hizo en el primer raka’at, seguido esta vez por una sura o pasaje diferente del Corán; a continuación, se sigue la misma secuencia de movimientos que antes con la salvedad de que ahora, terminada la segunda postración, uno se sienta por segunda vez en la postura llamada ŷulus. Estando sentado se recita la fórmula llamada tashahhud (atestiguamiento).

Hay ocasiones en las que el salat finaliza con dos raka’ats en cuyo caso, y cuando se está en la postura ŷulus por segunda vez, se sigue recitando una vez terminado el tashahhud, añadiendo la fórmula en la que se piden bendiciones por el Profeta Muhammad, a quien Allah bendiga y conceda paz, y por su ancestro el profeta Ibrahim. La oración termina entonces volviendo la cabeza hacia la derecha al tiempo que se dice “as-salamu ‘alaykum” (la paz sea con vosotros).

Si la oración es de más de dos raka’ats, una vez completado el tashahhud te levantas de nuevo; una vez en pie se dice “Allahu akbar” y se recita solamente el Fatiha en silencio. Una vez hecho esto, se continúa la secuencia de movimientos como en los demás raka’ats. Si se reza Salat al-Maghrib (la oración tras la puesta del sol), que tiene tres raka’ats, cuando se termina el tercero se queda uno sentado después de la segunda postración y se hace el tashahhud y la oración de pedir bendiciones por el Profeta, a quien Allah bendiga y conceda paz, y se termina diciendo salam como antes se ha explicado. Si el salat es de cuatro raka’ats, cuando se termina el tercero hay que levantarse de nuevo, recitar el Fatiha en silencio y completar la oración de la manera ya descrita.

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