Historia de los primeros califas

El final del primer califato

califas abu bakr desierto

Los califas siguieron el camino que marcó el último profeta. Y el primero de ellos fue Abu Bakr.

En el artículo de hoy hablaremos sobre la última parte del califato de Abu Bakr As-Siddiq.

Empezaremos con una pequeña historia.

Abu Salih al-Ghiffari dijo que ‘Umar ibn al-Jattab (el segundo de los califas) solía cuidar por la noche a una anciana ciega que vivía a las afueras de Madinah. Sacaba agua para que bebiera y se ocupaba de sus asuntos. A veces, cuando iba a verla, descubría que alguien se le había adelantado y ya la había ayudado. Vino a verla más de una vez para que el otro no se le adelantara. ‘Umar le esperó y descubrió que era Abu Bakr el que había venido a verla siendo ya califa. ‘Umar dijo: “¡Por mi vida, eres tú!”.

Incluso ya en su califato, Abu Bakr solía hacer estas buenas acciones y ayudar a la gente a este nivel tan básico. Así eran los califas.

En uno de sus discursos, Abu Bakr dijo:

Evitad la pedantería (jactancia, vanidad, presunción); ¿De qué va a presumir el que ha sido creado de polvo, luego volverá a serlo, hoy está vivo y mañana muerto?

Tened taqwa (lit. protegerse a sí mismo) y seréis protegidos, puesto que Allah os ha hecho manifiesto aquello por lo que ha destruido a los que hubo antes de vosotros y aquello por lo que ha salvado a los que os han precedido.

Sabed también, siervos de Allah, que salís en las mañanas y volvéis por las tardes durante un periodo de tiempo (la vida) cuyo conocimiento Él os ha ocultado; así pues, si sois capaces de conseguir que vuestras vidas acaben cuando estáis dedicados al trabajo de Allah, hacedlo; pero recordad que no podréis hacerlo a no ser con el permiso de Allah.

Qué dijeron sobre él los sahába

Tal vez la mejor forma de resumir la vida de Abu Bakr sea empleando las palabras que dijeron sobre él los sahába.
Algunas palabras sobre él dichas por algunos de los sahaba y hombres de conocimiento:

Abu Husayn dijo: “Entre los descendientes de Adam, a excepción de los Profetas y los Mensajeros, no hubo nadie mejor que Abu Bakr. Abu Bakr se mantuvo firme el Día de ar-Riddah (el repudio del Islam por parte de muchas tribus árabes cuando murió el Profeta, a quien Allah bendiga y conceda paz); su firmeza fue como la de un profeta”.

‘Ali dijo: “Los mejores de esta Ummah después de nuestro Profeta son Abu Bakr y ‘Umar”. Adh-Dhahabi dijo: “Esto es una transmisión confirmada de ‘Ali.

‘Umar ibn al-Jattab dijo: “Abu Bakr, nuestro maestro, el mejor de todos nosotros y el más amado por el Profeta, a quien Allah bendiga y conceda paz”.

Breve recapitulación de su vida

– Y antes de pasar ya a hablar de su enfermedad y su muerte, hagamos una breve recapitulación de su vida.

En el Islam tomó posturas excelsas, una de las cuales fue su historia sobre la Noche del Isra’, su perseverancia y las respuestas que dio a los Quraish.

También está su emigración con el Mensajero de Allah, a quien Allah bendiga y conceda paz.

Y también sus palabras en el Día de Badr y en el Día de Hudaybiyah, cuando la cuestión de retrasar la entrada en Meca parecía oscura para los demás.

Luego está la vez que lloró cuando el Mensajero de Allah, a quien Allah bendiga y conceda paz, dijo: ‘Allah ha dado a un esclavo la posibilidad de elegir entre esta vida y la que ha de venir y escogió ésta última’.

Luego está su presencia de ánimo el día de la muerte del Mensajero de Allah, a quien Allah bendiga y conceda paz, su forma de dirigirse a la gente y cómo logró tranquilizarlos.

Está también la forma en que asumió el juramento de fidelidad en provecho de los musulmanes, su diligencia a la hora de enviar el ejército de Usama ibn Zaid a Siria y su firme decisión al respecto.

Luego está la postura que tomó frente a los que renegaron (de su Islam) y el intercambio de opiniones que mantuvo con los demás Compañeros hasta que logró rebatir sus argumentos con pruebas sólidas y Allah expandió sus pechos de la misma manera que abrió el pecho de Abu Bakr a la realidad y la verdad que consistía en luchar contra los rebeldes.

Y luego selló todo lo anterior con una acción trascendental que fue una de sus mejores consecuciones y la más majestuosa de sus virtudes: el nombramiento de ‘Umar, que Allah esté complacido con él, como califa de los musulmanes (la finura de su percepción con respecto a él, entregarle su legado, confiar la Ummah a Allah de forma que Él, Poderoso y Excelso, hizo que Abu Bakr desempeñase a la perfección su papel como el mejor Jalifa y que en el caso de ‘Umar, cuyo nombramiento fue una de sus mejores acciones, se realizase el establecimiento del Islam.
El número de cualidades, estaciones y virtudes de As-Siddiq son tales que no pueden ser contadas”.

El final de su vida

Y así llegamos hasta la enfermedad que causó la muerte del primeros de los califas del Islam.

Ibn ‘Umar dijo: “La causa de la muerte de Abu Bakr fue la muerte del Mensajero de Allah, a quien Allah bendiga y conceda paz. Estaba muy afectado y su cuerpo continuó degradándose hasta morir.

Estando enfermo vinieron a visitarle algunos compañeros que le dijeron: ‘Jalifah del Mensajero de Allah, ¿no deberíamos llamar a un médico para que te mire?’. Dijo él: ‘Ya me ha mirado’. Preguntaron ellos: ‘¿Y qué ha dicho?’ Dijo:

‘Es cierto que Él (tu Señor) hace lo que quiere’ (Surat Al Buruj, 85: 16).

El médico que le había visitado era Su Señor y lo que le había dicho era el Corán, su corazón estaba tranquilo, sabía que abandonaba este mundo, sabía que iba al encuentro de su Señor y que estaría en compañía de su compañero, de su amado, de su maestro, al que tanto echaba de menos, con el que tantos deseos tenía de reencontrarse, el encuentro del mensajero Muhammad, la paz sea con él.

‘Aishah dijo: “Cuando la muerte le llegó a Abu Bakr, éste preguntó: ‘¿Qué día es hoy?’ Dijeron: ‘Lunes’. Dijo él: ‘Si muero esta noche no esperéis hasta mañana (para enterrarme), porque para mí, el más amado de los días y las noches es el más cercano al Mensajero de Allah, a quien Allah bendiga y conceda paz’”.

Por eso decía siempre Abu Bakr: “Oh Allah, haz que lo mejor de mi vida sea su término, su sello lo mejor de mis acciones y el mejor de mis días el día que me encuentre Contigo”. Así era el primero de los califas.

Murió ocho días antes del fin de Ŷumada al-Ajira del año 13 H., a la edad de sesenta y tres años.

Ibn ‘Umar dijo: “Abu Bakr gobernó durante dos años y siete meses”.

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