¿Cómo reaccionaba el Profeta ante el abuso personal? (Parte 9)

¿Cómo reaccionaba el Profeta ante el abuso personal? (Parte 9)

Muhammad

El Profeta Muhammad era tolerante con los asesinos, mutiladores, poetas satíricos, duros beduinos e hipócritas de doble cara

En esta parte, veremos cómo el profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) aceptó la conversión de Wahshi ibn Harb, quien había matado al tío del profeta Muhammad, Hamzah Ibn ‘Abdul-Muttalib, aunque el Profeta Muhammad no podía soportar verle. También veremos cómo el Profeta aceptó la conversión de Hind bint `Utbah, a pesar de que había mutilado a su tío, Hamzah. El Profeta mantuvo a Wahshi y Hind vivos y no los mató en represalia por el asesinato de Hamzah.

También sabremos cómo el Profeta trató con el poeta árabe Al-Abbas ibn Mirdas, quien le acusó en sus versos poéticos. También veremos cómo el Profeta Muhammad trató a los nómadas ásperos y a los hipócritas de doble cara.

Wahshi ibn Harb

Wahshi ibn Harb fue un esclavo que mató al tío del Profeta, Hamzah ibn `Abdul-Muttalib. Sobre este incidente, Wahshi relató: “… Hamzah mató a Tu`aymah ibn` Adi en la batalla de Badr. Así que mi amo, Jubayr ibn Mut`am, me dijo: ‘Si matas a Hamzah en represalia por el asesinato de mi tío, serás puesto en libertad’. Cuando la gente salió hacia la batalla de Uhud, salí con ellos para luchar … Entonces, esperé a Hamzah debajo de una roca. Cuando se acercó a mí, le lancé mi lanza. Lo tiré hacia su área púbica. Así que salió por sus caderas… Cuando la gente volvió, volví con ellos. Entonces residí en Meca hasta que el Islam se extendió por allí. Luego, fui a Al-Taif y viví allí hasta que enviaron un mensajero al Mensajero de Dios. Entonces, me dijeron que él (Profeta Muhammad) no atacaba a los mensajeros. Entonces salí con la delegación hacia el Mensajero de Dios. Cuando me vio, me preguntó: ‘¿Eres Wahshi?’ Le dije: ‘Sí’. También me preguntó: ‘¿Has matado a Hamzah?’ Le contesté: ‘El asunto es como conoces’. Dijo: ‘Aparta tu cara de mi vista’. Entonces salí…” (Al-Bujari)

El profeta Muhammad aceptó la conversión de Wahshi al Islam y no lo castigó o se vengó de él en represalia por el asesinato de su tío Hamzah.

Hind bint `Utbah

Hind bint `Utbah era una mujer Qurayshi que mutiló a Hamzah ibn` Abdul-Muttalib, tío del profeta Muhammad. Durante la batalla de Uhud, tras la muerte de Hamzah ibn `Abdul-Muttalib, Hind cortó su abdomen, sacó su hígado y trató de masticarlo.

Sin embargo, tras la Conquista de Meca, Hind se convirtió al Islam y se convirtió en una buena musulmana. Se ha narrado que fue al Profeta Muhammad y le dijo: “Oh, Mensajero de Dios, no deseaba que hubiera gente más deshonrada que los habitantes de tu tienda. Pero hoy no deseo que haya habitantes más honrados que los habitantes de tu tienda”. (Al-Bujari).

Al-‘Abbas ibn Mirdas

Al-‘Abbas ibn Mirdas fue un compañero del profeta Muhammad. Era un anciano de la tribu de Sulaym. Al mando de los miembros de la tribu de Sulaym, Al-‘Abbas luchó en la batalla de Hunayn junto al profeta Muhammad.

Sin embargo, al final de esta batalla, después de la victoria de los musulmanes, el profeta Muhammad le asignó una pequeña parte en el botín. Solo le dieron cuatro camellos. Entonces, en versos poéticos, culpó al profeta Muhammad por ello.

Él indicó que aunque luchó con absoluta valentía en la batalla, la mayor parte del botín que consiguió junto con otros musulmanes fue distribuido entre la gente como ‘Uyaynah ibn Hisn y Al-Aqra’ ibn Habis.

Cuando el Profeta Muhammad fue informado sobre de los versos de Al-‘Abbas, metafóricamente instruyó: “Lleváoslo y cortad su lengua para mí”. Algunas personas malinterpretaron al profeta Muhammad como una orden de mutilar a Al-‘Abbas. Sin embargo, los Compañeros entendieron que él ordenó dar más camellos a Al-‘Abbas para que él estuviera complacido y dejara de culparlo.

Así, Al-‘Abbas obtuvo una participación satisfactoria en el botín. Se supone que le dieron cien o cincuenta camellos. (Ibn Ishaq)

Al-Aqra` ibn Habis

Antes de su conversión al Islam, Al-`Aqra ibn Habis le había dicho al Profeta Muhammad: “Solo los ladrones de peregrinos de las tribus de Aslam, Ghifar, Muzaynah y Juhaynah te ofrecieron su lealtad”. El profeta Muhammad respondió: Si Aslam, Ghifar, Muzaynah y Juhaynah son mejores que las tribus de Tamim, ‘Amir, Asad y Ghatafan, ¿crees que ellos (los últimos) han fracasado y perdido?”. Al-Aqra respondió: “¡Sí!”. Entonces, el Profeta Muhammad afirmó: “Por Aquel en cuya Mano yo descanso, ellos (los primeros) son mejores que ellos (los últimos)”. (Al-Bujari)

Incluso cuando Al-Aqra fue al profeta Muhammad para hablar con él sobre el Islam, este no le trató correctamente. Él, junto con los otros miembros de su delegación, continuó gritando en voz alta fuera de las casas del Profeta Muhammad, diciendo: “¡Oh Muhammad, sal a vernos!”

Entonces fueron revelados los siguientes versículos:

Esos que te llaman desde la parte de atrás de las habitaciones privadas en su mayoría no razonan. Más les valdría esperar pacientemente a que salieras ante ellos. Y Allah es Perdonador y Compasivo. (Al-Hujurat 49: 4-5)

Cuando el Profeta salió a recibir a la delegación de la tribu Tamim, Al-Aqra le dijo: “Oh, Muhammad, mi alabanza es honor y mi disipación es deshonra (para la persona deseada)”. Entonces el Profeta Muhammad comentó: “Ese es Dios (en lugar de ti)”.

Sin embargo, cuando Al-Aqra decidió convertirse al Islam dando testimonio de que no hay divinidad sino Dios y Muhammad es el Mensajero de Dios, el Profeta Muhammad aseguró: “No serás perjudicado por lo que hubieras hecho antes”. Además, El Profeta Muhammad lo nombró como el líder de su gente.

Mu`attib ibn Qushayr

Mu`attib ibn Qushayr era un hipócrita que solía cuestionar las actitudes y profecías del profeta Muhammad y desalentaba a los musulmanes.

Según Al-Isabah Fi Tamyiz As-Sahabah, en la batalla de Uhud, según lo citado en el Corán, dijo:

Decían: Si hubiéramos tenido parte en la decisión, no habría muerto ninguno de nosotros. (Aal `Imran 3: 154)

En la batalla de Al-Jandaq, Mu`attib dijo: “¿Cómo es que Muhammad nos promete los tesoros de Josrau y Heraclius a pesar de que uno de nosotros no está lo suficientemente seguro de llenar sus intestinos vacíos”. (At-Tabarani)

Sobre la declaración anterior de Mu`attib y declaraciones similares de otros hipócritas, fueron revelados los siguientes versículos:

Cuando los hipócritas y aquéllos en cuyos corazones hay una enfermedad decían: Lo que Allah y Su mensajero nos han prometido es un engaño. (Al-Ahzab 33:12)

De acuerdo con Al-Waqidi, comentando sobre la distribución del Profeta de los restos después de la batalla de Hunayn, Mu`attib dijo: “Él no lo hacía (esta distribución) por causa de Dios”. Cuando el Profeta Muhammad lo supo, dijo: “Dios sea misericordioso con Moisés. Le atacaron más que eso, pero se mantuvo paciente”.

Beduinos anónimos codiciando los botines

Al final de la Batalla de Hunayn, después de la victoria de los musulmanes sobre las tribus de Hawazin y Thaqif, el profeta Muhammad y los musulmanes obtuvieron los botines más grandes que los musulmanes ganaron durante la vida del Profeta.

Es por eso que todos los hipócritas y los árabes infieles que se convirtieron al Islam pidieron una proporción tan grande del botín como fuera posible, independientemente de que tuvieran realmente derecho a ellos.

Por ejemplo, Anas ibn Malik narró: “Mientras caminaba con el Mensajero de Dios que llevaba una vestidura de Najrani de franja gruesa, un nómada lo alcanzó y seguía tirándole tan fuertemente que cuando miré el hombro del Mensajero De Dios, me di cuenta de que el borde de la prenda lo afectó por la fuerza del tirón. Entonces, el Profeta Muhammad se volvió hacia él mientras él reía y ordenó a sus Compañeros que le diesen de los botines”. (Al-Bujari)

Yabir ibn ‘Abdullah también narró que un hombre vino al Profeta después de la batalla de Hunayn mientras él estaba tomando plata de las prendas de Bilal y dándosela a la gente. Entonces, él dijo: “Oh Muhammad, sé justo!” Entonces, el Profeta Muhammad respondió: “¡Ay de ti! ¿Quién será justo si no soy justo?” Entonces, Umar Ibn Al-Jattab dijo: “¡Oh Mensajero de Dios, déjame matar a este hipócrita!” Entonces respondió: “¡Dios no lo permita! Para que la gente no diga que mato a mis Compañeros. De hecho, aunque este hombre y sus compañeros recitan el Corán, no traspasa sus gargantas. Lo confunden de la misma manera que una flecha confunde a un animal de caza”. (Muslim)

Referencias:

1- El Corán Glorioso (Sahih International Translation)

2- Sahih Al-Bukhari

3- Sahih Muslim

4- Al-Mu`jam Al-Kabir, por At-Tabarani

5- As-Sirah An-Nabawiyah, de Ibn Ishaq

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