La Trinidad: antecedentes históricos

Trinidad

La Trinidad es una creencia falsa y los trinitarios son vistos como politeístas e incrédulos.

Huelga decir que la trinidad es uno de las creencias más controvertidas, sobre la cual las tres religiones divinas no están de acuerdo. Es irónico que incluso los mismos cristianos difirieron, difieren y seguirán difiriendo acerca de dicha creencia.

Según el judaísmo, la creencia de que Jesús es Dios, el hijo de Dios, o una persona de la Trinidad, es incompatible con los principios filosóficos judíos. Lo mismo se aplica a la creencia en Jesús como el Mesías o un profeta de Dios: esas creencias son también contrarias a las opiniones judías tradicionales. La idea del Mesías judío es diferente del Cristo cristiano porque los judíos creen que Jesús no cumplió las profecías judías mesiánicas que establecen los criterios para la venida del Mesías. Los textos del judaísmo rechazan a Jesús como Dios, Ser Divino, intermediario entre los seres humanos y Dios, Mesías o incluso santo. La creencia en la Trinidad también se considera incompatible con el judaísmo, al igual que otros principios del cristianismo1.

En el judaísmo, la idea de Dios como una dualidad o trinidad es herética –hasta es considerada politeísta por algunos rabinos. De acuerdo con las creencias judaicas, la Torá excluye a un Dios trinitario en Deuteronomio (6: 4): ” Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”.

Por otra parte, la doctrina cristiana de la Trinidad define a Dios como tres personas divinas o hipóstasis: el Padre, el Hijo (Jesús) y el Espíritu Santo; “Un Dios en tres personas”. Las tres personas son distintas, pero son una “sustancia, esencia o naturaleza”2.

De acuerdo con este misterio central en la mayoría de las creencias cristianas, solo hay un Dios en tres personas: aunque distintos en sus relaciones de origen (como declaró el Cuarto Concilio de Letrán, “es el Padre el que genera, el Hijo engendrado, y el Espíritu Santo que procede”) y en sus relaciones entre sí, se dice que son uno en todo lo demás, co-igual, co-eterno y consustancial, y “cada uno es Dios, entero y completo”3, toda la obra de la creación y de la gracia es vista como una sola operación común a las tres personas divinas, en la que cada una muestra lo que es propio de él en la Trinidad, de modo que todas las cosas son “del Padre”, “a través del Hijo” y “en el Espíritu Santo”4.

En los Evangelios sinópticos, el bautismo de Jesús se interpreta a menudo como una manifestación de las tres personas de la Trinidad: “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. [Mateo 3:16-17] El bautismo se confiere generalmente con la fórmula trinitaria “[…] en el nombre del Padre , y del Hijo, y del Espíritu Santo”. [Mateo 28, 19]

Según el Islam, la trinidad es un credo falso y los trinitarios son vistos como politeístas e incrédulos. Allah dice en el Corán:

¡Gente del Libro! No saquéis las cosas de quicio en vuestra Práctica de Adoración ni digáis sobre Allah nada que no sea la verdad. Ciertamente el Ungido, hijo de Maryam, es el mensajero de Allah, Su palabra depositada en Maryam y un espíritu procedente de Él. Creed, pues, en Allah y en Su Mensajero y no digáis tres; es mejor para vosotros que desistáis. La verdad es que Allah es un Dios Único. ¡Está muy por encima en Su gloria de tener un hijo! Suyo es cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. Y Allah basta como Guardián. El Ungido no desprecia ser un siervo de Allah ni los ángeles que están cerca (de Él). Pero aquel que desprecie adorarle y se llene de soberbia… Todos van a ser reunidos para volver a Él. (An-Nisaa’ 4: 171-172)

Allah también dice:

Y han caído en incredulidad los que dicen: Allah es el tercero de tres, cuando no hay sino un Único Dios. Si no dejan de decir lo que dicen, ésos que han caído en la incredulidad tendrán un castigo doloroso. (Al-Ma’idah 5:73)

Antecedentes históricos

La Escritura no contiene explícitamente una doctrina formulada de la Trinidad. Hasta el S IV la doctrina no adoptó su forma definitiva5. Durante el período intermedio, se propusieron varias soluciones tentativas, algunas más y otras menos satisfactorias6. El trinitarismo contrasta con posiciones no trinitarias que incluyen el Binitarianismo (una deidad en dos personas, o dos deidades), Unitarismo (una deidad en una persona, análoga a la interpretación judía de la Shema y la creencia musulmana en el Tawhid), Unicidad Pentecostalista o Modalismo (una deidad manifestada en tres aspectos separados).

El primer uso registrado de esta palabra griega en la teología cristiana (aunque no sobre la Trinidad Divina) fue por Teófilo de Antioquía alrededor del 170. Escribió7:

De la misma manera también los tres días que fueron antes de las luminarias, son tipos de la Trinidad [Τριάδος], de Dios, y Su Palabra, y Su sabiduría. Y el cuarto es el tipo de hombre, que necesita la luz, para que así pueda haber Dios, la Palabra, la sabiduría, el hombre8.

Tertuliano, un teólogo latino que escribió a principios del siglo III, es considerado el primero en usar las palabras latinas “Trinidad”9, “persona” y “sustancia”10 para explicar que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son “uno en esencia, no uno en persona”11.

El primero de los “padres de la Iglesia” de quien hay registros de que usara la palabra “Trinidad” fue Teófilo de Antioquía a finales del siglo II. Él define la Trinidad como Dios, Su Palabra (Logos) y Su Sabiduría (Sofía)12 en el contexto de una discusión de los tres primeros días de la creación. La primera defensa de la doctrina de la Trinidad fue a principios del siglo III por el padre de la iglesia primitiva Tertuliano. Definió explícitamente a la Trinidad como Padre, Hijo y Espíritu Santo y defendió la teología trinitaria contra la herejía “praxeana”13.

Aunque hay mucho debate acerca de si las creencias de los Apóstoles estaban meramente articuladas y explicadas en los credos trinitarios14, o fueron corrompidas y reemplazadas por nuevas creencias15, todos los eruditos reconocen que los propios credos fueron creados como reacción a los desacuerdos sobre la naturaleza del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Estas controversias, sin embargo, fueron grandes y muchas y tardaron siglos en resolverse.

En 325, el Concilio de Nicea adoptó el Credo Niceno que describe a Cristo como “Dios de Dios, Luz de Luz, Dios mismo de Dios, engendrado, no hecho, siendo una sola sustancia con el Padre”. El credo usó el término homoousios (de una sustancia) para definir la relación entre el Padre y el Hijo. Después de más de cincuenta años de debate, homoousios fue reconocido como el sello de la ortodoxia, y se desarrolló más adelante en la fórmula de “tres personas, un ser”.

Atanasio, que estaba presente en el Concilio como uno de los asistentes del Obispo de Alejandría, declaró que los obispos se vieron obligados a usar esta terminología, que no se encuentra en las Escrituras, porque las frases bíblicas que hubieran preferido usar fueron reclamadas por los arrianos, ya que era posible intrepretarlas en un sentido considerado herético por los obispos16.

La doctrina de la divinidad y personalidad del Espíritu Santo 17 fue desarrollada por Atanasio en las últimas décadas de su vida18. Defendió y refinó la fórmula de Nicea19. Por la doctrina de la divinidad y personalidad del Espíritu Santo, a finales del siglo IV, bajo la dirección de Basilio de Cesarea, Gregorio de Niza y Gregorio de Nazianzo (los Padres Capadocio), la doctrina alcanzó su forma actual20.


Notas

1 Rabí Shraga Simmons, “Por qué los judíos no creen en Jesús”. “Por qué los judíos no creen en Jesús”, Ohr Samayach – Pregunte al Rabino,”¿Por qué los judíos no creen que Jesús era el mesías?”, AskMoses.com, accedido el 14 de marzo de 2006.

2 Definición del Cuarto Concilio de Letrán citado en Catecismo de la Iglesia Católica, 253

3 Coppens, Charles, S.J. (1903). Un estudio sistemático de la religión católica. San Luis: B. HERDER.

4 “Catecismo de la Iglesia Católica, 253-267: El dogma de la Santísima Trinidad”.

5 McGrath, Alister E. Teología cristiana: una introducción Blackwell, Oxford (2001) p.324

6 Kelly, J.N.D. Las primeras doctrinas cristianas A & G Black (1965) p. 88

7 Teófilo de Antioquía, A Autolycus, II.XV (recuperado el 19 de diciembre de 2006).

8 W.Fulton en la “Enciclopedia de la religión y la ética”

9 Aboud, Ibrahim (Otoño 2005). Theandros un diario en línea de la teología y de la filosofía cristianas ortodoxas. 3, número 1.

10 “Contra Praxeas, capítulo 3”. Ccel.org. 1 de junio de 2005. Consultado el 2 de enero de 2012.

11 Contra Praxeas, capítulo 2 y en otros capítulos

12 Historia de la Doctrina de la Trinidad. Accedido el 15 de septiembre de 2007.

13 Teófilo, Apología ad Autolycum, Libro II, Capítulo 15

14 Tertuliano contra Praxeas

15 Bingham, Jeffrey, “HT200 Class Notes”, Seminario Teológico de Dallas, (2004).

16 La Enciclopedia Americana (1956), vol. XXVII, p. 294L

17 Nouveau Dictionnaire Universel (París, 1865-1870), vol. 2, pág. 1467.

18 “Atanasio: De Decretis o Defensa de la Definición de Niceno, Introducción,

19 “Trinidad”. Enciclopedia Británica de Religiones del Mundo. Chicago: Encyclopædia Britannica. 2006.

20 Sobre Athanasius, Oxford Classical Dictionary, editado por Simon Hornblower y Antony Spawforth. Tercera edicion. Oxford; Nueva York: Oxford University Press, 1996.

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