¿Hay versos del Corán que promueven la violencia?

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A los musulmanes no se les permitió luchar con violencia contra los infieles para obligarles a convertirse al Islam sino para poner fin a la persecución.

Se dice falsamente que hay versos en el Corán que promueven la violencia y que el Islam en general es una religión violenta que insta a sus seguidores a ser agresivos y ofensivos.

La violencia no ayuda en materia de creencias. La creencia es algo preciado en el corazón. Así que la verdadera naturaleza de la creencia es bastante incomprensible. Se puede conseguir que alguien adopte o renuncie a una creencia solo con persuasión. Si se utiliza la fuerza, esta creencia puede ser fingida en lugar de realmente llevarla en el corazón. Una vez que cesa la fuerza que se utilizaba, se manifiesta la creencia verdadera, aunque hubiera mantenido en secreto.

¿Cuál es el beneficio del uso de la fuerza para propagar una religión? La única ventaja es la profesión exterior en lugar de la creencia sincera en esta religión. Tal resultado del uso de la fuerza con fines religiosos no es deseado por el Islam ni por cualquier otra religión.

El defensor de una creencia justa y razonable no necesita usar la fuerza para obligar a la gente a aceptarla. Allah ha hecho de su verdadera religión una creencia tan razonable y agradable al paladar que las personas son más propensas a aceptarla de buena gana.

El profeta Muhámmad fue enviado a convencer a la gente a creer en Allah. Leemos el siguiente verso en el Corán:

Llama al camino de tu Señor por medio de la Sabiduría, la buena exhortación y convenciéndolos de la mejor manera, verdaderamente tu Señor conoce a quien se extravía de Su camino y conoce a los guiados (An-Nahl 16: 125)

Se le ordenó razonar con la gente, puesto el razonamiento lógico es suficiente para convertirlos al camino de Allah.

Al principio, al profeta Muhámmad se le ordenó no solo convencer a la gente por el razonamiento lógico, sino también mantenerse paciente y soportar sus actitudes ilógicas y sus reacciones irracionales. Leemos los siguientes versículos en el Corán:

Sigue lo que se te ha inspirado y ten paciencia hasta que Allah juzgue. Él es el mejor de los jueces. (Yunus 10: 109)

Y:

Y sé paciente pues tu paciencia no es sino por Allah. Y no te entristezcas por ellos ni estés en estrechez por lo que traman. (An-Nahl 16: 127)

Durante la misión del profeta Muhámmad en Meca, le solía ser ordenado mantenerse paciente y tolerar todas las formas de daño hecho a él por los paganos politeístas de Meca que rechazaron el diálogo y optaron por utilizar la fuerza como reacción a los argumentos de peso del profeta Muhámmad. Los mandamientos divinos entonces nunca permitieron ninguna acción violenta; sino que prescriben la autolimitación y la resistencia.

Por ejemplo, a veces Allah ordenó al profeta Muhámmad perdonar a los incrédulos y no tener en cuenta sus agresiones, de acuerdo con el siguiente verso:

pero perdónalos y no se lo tomes en cuenta; es cierto que Allah ama a los que hacen el bien (Al-Ma’idah 5:13)

Al profeta Muhámmad le fue incluso ordenado corresponder a las malas acciones con buenas reacciones. Dios le dijo en el Corán:

Responde a la maldad de la mejor manera. Nosotros sabemos mejor lo que atribuyen. (Al-Mu’minun 23:96)

También dijo:

No son iguales la bondad y la maldad; responde con la mejor actitud y aquel con el que tenías enemistad será un amigo ardiente. (Fussilat 41:34)

Cuando el profeta Muhámmad no podía soportar los actos de barbarie de los incrédulos, Allah le ordenó a alejarse de ellos y aún así responder con las declaraciones pacíficas. Allah dice en el Corán:

Y sus palabras: ¡Señor mío! Realmente esta es una gente que no cree. (Az-Zukhruf 43:89)

Al profeta Muhámmad también se le ordenó mantenerse alejado de los incrédulos, pero incluso esto de una forma amable. Allah le dijo en el Corán:

Ten paciencia con lo que dicen y aléjate de ellos con delicadeza. (Al-Muzzammil 73:10)

Sin embargo, los pueblos paganos de Meca rechazaron el diálogo e insistieron en el uso de la fuerza para silenciar la voz de la lógica y la razón. Mataron, torturaron y expulsaron a los seguidores del profeta Muhámmad, el cual también fue perjudicado y ultrajado. Cuando estos paganos osaron conspiran para matar al mismo profeta Muhámmad, sin quererlo, pusieron fin a la primera etapa del Islam, que había adoptado el diálogo pacífico como único camino de la propagación de la creencia.

A partir de este momento, los musulmanes fueron autorizados a usar la fuerza, no para forzar a los no musulmanes en la conversión al Islam sino para defenderse a ellos mismos, como personas y entidad, mientras llamaban y abogaban por un diálogo pacífico. Vamos a discutir los primeros versos en ser revelados sobre el permiso del uso de la fuerza por los musulmanes.

Allah dice en el Corán:

Es cierto que Allah defiende a los que creen. Allah no ama a ningún traidor, renegado.

A quienes luchen por haber sido víctimas de alguna injusticia, les está permitido luchar y verdaderamente Allah tiene poder para ayudarles.

Los que fueron expulsados de sus casas sin derecho, sólo porque habían dicho: Nuestro Señor es Allah. Si Allah no se hubiera servido de unos hombres para combatir a otros, habrían sido destruidas ermitas, sinagogas, oratorios y mezquitas, donde se menciona en abundancia el nombre de Allah. Es cierto que Allah ayudará a quien Le ayude.

Verdaderamente Allah es Fuerte y Poderoso.

Esos que si les damos poder en la tierra establecen el salat, entregan el zakat y ordenan lo reconocido y prohíben lo reprobable.

A Allah pertenece el resultado de los asuntos. (Al-Hajj 22: 38-41)

Los exégetas musulmanes afirman que los versos anteriores son los primeros versos en los que Allah da permiso de luchar contra los infieles. Al comentar sobre esos versos, estos señalan que los paganos politeístas de Meca solían dañar a los compañeros del Mensajero de Allah, por lo que estaban entristecido; algunos de ellos golpeados, mientras que otros estaban heridos. Por esta razón se quejaron al Mensajero de Allah. Les decía que se mantuvieran pacientes porque aún no se había permitido luchar. Cuando el Mensajero de Allah emigró, Allah reveló los versos anteriores.

Sin embargo, Ibn Abbas e Ibn Yubair observaron que los versos anteriores se dieron a conocer en la emigración del Mensajero de Allah a Medina. Ibn Abbas relata que cuando el profeta Muhámmad tuvo que salir de la Meca, Abu Bakr dijo: «Por haber provocado que su profeta se fuera perecerán». Cuando se dieron a conocer los versos anteriores, Abu Bakr dijo: «Yo sabía que habría lucha».

En los versos anteriores, Allah explica el permiso que dio para la lucha contra los incrédulos. Explica que el permiso del combate está dirigido a los creyentes para defenderse porque ellos fueron combatidos, agraviados e injustamente expulsados de sus hogares. También demuestra que si no fuera por ese permiso, los lugares de culto de todas las religiones divinas, incluyendo monasterios, iglesias, sinagogas y mezquitas, habrían sido demolidas. También con ello da poder a aquellas personas a las que si se les ha dado autoridad, establecen la oración, dan limosna, hacen lo que está bien y prohíben lo que está mal.

Nos damos cuenta de que las razones de la Yihad se exponen detalladamente en los primeros versos que permiten la Yihad. Por primera vez a los musulmanes se les dio el derecho de defenderse. Es un derecho largamente esperado, natural, que a los primeros musulmanes se les negó durante unos trece años, durante los cuales sufrieron todo tipo de persecuciones, injusticias y humillaciones.

Los paganos de Meca no evitaron el uso de la fuerza para fines desleales y dañar a los musulmanes y expulsarlos de sus hogares. Así que los musulmanes no deben ser culpados por el uso de la fuerza para fines justos, incluyendo la defensa de los lugares de culto y el garantizar la libertad de religión. Tal potenciación de los musulmanes era para beneficiarse a sí mismos y a todas las demás religiones. Lo correcto debe ser ordenado y el mal ha de ser prohibido en favor de todo el mundo, incluyendo a los musulmanes y a los no musulmanes.

Los siguientes también son de los primeros versos que permiten la Yihad. Allah dice:

Y combatid en el camino de Allah a quienes os combatan a vosotros pero no os propaséis; es cierto que Allah no ama a los que se exceden.

Matadlos donde quiera que los encontréis y expulsadlos de donde os hayan expulsado.

La oposición (a vuestra creencia) es más grave que matar.

No luchéis con ellos junto a la «Mezquita Inviolable» si ellos no lo hacen, pero si os atacan, matadlos; esta es la recompensa de los incrédulos.

Y si cesan…Allah es Perdonador y Compasivo.

Luchad contra ellos hasta que no haya más oposición y la Adoración debida sea sólo para Allah.

Pero si cesan, que no haya entonces hostilidad excepto contra los injustos.

Mes inviolable por mes inviolable.

Para todo lo inviolable deberá aplicarse el talión.

Y quien se exceda con vosotros, obrad con él en la misma medida.

Guardaos de Allah y sabed que Allah está con los que Le temen. (Al-Baqarah 2: 190-194)

Los versos anteriores permiten a los musulmanes defenderse mediante la adopción de una estrategia de ojo por ojo. Sin embargo, nos damos cuenta de que, incluso cuando a los musulmanes se les dio el permiso para usar la fuerza, tal uso fue bien regulado y bastante moderado. Aunque hubieran sido tratados injustamente no se les permitió maltratar a quienes les hubieran maltratado.

A los musulmanes se les permitió luchar solo contra aquellos que hubieran luchado en su contra, asaltar a quien les hubieran asaltado y expulsar a quien les hubieran expulsado. Y si los infieles combatían en la mezquita sagrada a los musulmanes, éstos podían luchar contra ellos allí.

Sin embargo, Dios advirtió a los musulmanes contra la transgresión ya que a Él no le gustan los transgresores. Aunque los musulmanes sufrieron transgresiones a manos de los paganos, no se les permitió transgredir. Sulayman Ibn Buraydah narró bajo la autoridad de su padre que cuando el Mensajero de Allah enviaba a un comandante de un ejército le exhortaba a tener Taqwa de Allah y le exhortaba a ser bueno con los que estaban con él entre los musulmanes. Él decía: «Lucha en el nombre de Allah, por la causa de Allah. Lucha contra los que no creen en Allah, y no robes el botín de guerra o seas traicionero, ni mutiles ni mates a ningún niño». (Muslim)

Ibn `Umar narró que una mujer fue encontrada muerta en una de las expediciones del Mensajero de Allah, por lo que el Mensajero de Allah desaprobó eso y prohibió matar a mujeres y niños. (Al-Bujari)

Anas relató que el profeta Muhámmad dijo: «Id en el nombre de Allah, confiando en Allah, y con la adhesión a la religión del Mensajero de Allah. No mates a un hombre decrépito, un infante o un niño o una mujer; no seas deshonesto sobre el botín, pero recoge tus bienes, haz el bien y actúa bien, Allah ama a los que hacen el bien». (Abu Dwaud)

El permiso indicado no es un permiso absoluto. Más bien, es condicionado a la continuidad de la transgresión. Si tal transgresión deja de existir, no habrá ninguna agresión salvo contra los opresores. Tal condicionalidad del permiso confirma que este permiso no pretendía ser una especie de venganza o represalia por las transgresiones del pasado, sino solo una manera de que los musulmanes se defendieran cuando se embarcasen en su futura misión de predicar el monoteísmo. Por lo tanto, el uso de la fuerza se limitaba a la defensa solamente. Cuando no hay un asalto, no debe haber ningún uso de la fuerza.

La principal razón para la autorización del uso de la fuerza se declara en la siguiente afirmación de Allah:

Luchad contra ellos hasta que no haya más oposición y la Adoración debida sea sólo para Allah. (Al-Baqarah 2: 193)

La palabra árabe «fitna» aquí significa persecución. Es decir, Dios permitió a los musulmanes luchar contra los infieles para poner fin a la persecución y garantizar la libertad de creencia incluso para los no musulmanes.

A los musulmanes no se les permitió luchar contra los infieles para obligar a los no-musulmanes a aceptar Islam, sino para poner fin a la persecución, en general, de manera que todo el mundo pudiera elegir su religión con libertad y sin coacción. No puede haber ninguna coacción en la religión. Para que Allah sea justo castigando a los incrédulos en el más allá, estos deben de poder elegir. Allah considera que sería injusto de Él castigar a los infieles sin que se les permitiera elegir por sí mismos.

Allah dice en el Corán:

No hay coacción en la práctica de Adoración, pues ha quedado claro cual es la buena dirección y cual el extravío. (Al-Baqarah 2: 256)

Se ha narrado de que la razón de la revelación de este versículo es que un hombre musulmán Ansari que tenía dos hijos cristianos preguntó al profeta Muhámmad si podía forzarlos al Islam, ya que insistían en profesar el cristianismo. Entonces se reveló este versículo.

Por último, es lamentable que algunos enemigos del Islam citen versos del Corán que permiten luchar contra los infieles, afirmando que el Corán promueve la violencia contra los no musulmanes para obligarlos a convertirse al Islam. Baste decir que el uso de la fuerza en el Islam es, como se ha indicado anteriormente, no para obligar a los no-musulmanes al Islam, sino para proporcionar suficiente protección a los musulmanes cuando se predica el Islam.

El contexto genérico de muchos versos del Corán, que supuestamente promueven la violencia, es especificado por los versos más particulares que establecen las normas y reglamentos del uso de la fuerza, que está autorizado condicionalmente según lo establecido anteriormente.

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Referencias:

1- El Corán (Sahih Internacional de la Traducción)

2- Sahih Al-Bujari

3- Sahih Muslim

4- Sunan Abu Dawud

5- Tafsir Al-Qur’an Al-Azim, por Ibn Kathir

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