Apreciar el Ramadán

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Hay muchísimos aspectos que se deben apreciar en el contexto del Ramadán, no solo el ayuno.

Es importante apreciar el valor de Ramadán.

El Profeta, paz y bendiciones de Allah sean con él, dijo:

Quien crea en Allah y en el Último Día que sea generoso con su invitado. Y quien crea en Allah y en el Último Día que mantenga los lazos de familia. Quien crea en Allah y en el Último Día que diga el bien o que guarde silencio”. (Hadiz de Abu Huraira narrado por Bujari y Muslim)

Ha llegado un invitado

Hace dos semanas llegó a nosotros un invitado que debemos apreciar, ese invitado es el mes de Ramadán. En ese mes descendió la Revelación del Corán, y es el señor de los meses, el mes del ayuno, del Corán y de la oración nocturna. En este mes Allah ha hecho obligatorio el ayuno y voluntaria la oración nocturna. En este mes se abren las puertas del Jardín del Paraíso y se cierran con él las puertas del Fuego. En este mes los shaytanes más grandes y dañinos están encadenados. Es el mes de la misericordia, del perdón y de la salvación del Fuego. El mes de la paciencia y de los actos de generosidad y compasión con los necesitados. Hay muchísimos asperctos que se deben apreciar en el contexto del Ramadán, no solo el ayuno.

Ayunar en el mes de Ramadán es obligatorio para quien cumple con las siguientes condiciones:

• Ser musulmán.
• Ser adulto.
• Estar en su sano juicio.
• Tener capacidad y fortaleza física.
• Estar residente y no de viaje.
• Y estar libre de los impedimentos de pureza como la menstruación y la hemorragia del parto.

El Profeta, paz y bendiciones sean con él, solía anunciarles las buenas noticias de la llegada de este mes noble a sus compañeros y explicarles sus bendiciones y sus méritos, para que estuvieran bien dispuestos a recibirlo y para que ganaran el beneficio que en él se contiene. Cuando empezaba el mes de Rayab, dos meses antes de Ramadán, decía, paz y bendiciones de Allah con él:

“¡Oh Allah! Bendícenos en el mes de Rayab y en el de Sha’bán y haznos alcanzar con vida el mes de Ramadán”.

Y los primeros predecesores de la comunidad musulmana, al Salaf as Saleh, solían utilizar ese mismo dúa. Y era su costumbre prepararse para la llegada del mes bendito de Ramadán con anterioridad, a veces de varios meses. Cuando terminaba, se lamentaban y entristecían de su partida también durante varios meses, pues sus corazones saboreaban la grandeza de los significados que les eran recitados y del mensaje contenido en el mes de Ramadán y así hacían que su año entero fuera igual que Ramadán.

Entre los signos externos de sus preparativos para recibir este mes era que lo primero que pensaban era el dinero con el que iban a pagar sus alimentos a la hora de romper el ayuno y de la comida de la última parte de la noche, sahur, si era una riqueza lícita o no. Pues sabían perfectamente que Allah es Puro y solo acepta lo que es puro. Y existe el dicho que se nos ha transmitido:
“Quien come de lo halal (lícito) sus miembros obedecen, aunque no lo quiera y quien se alimenta de lo ilícito sus miembros cometen desobediencia (a Allah) aunque quiera lo contrario”.

La gran mayoría de la gente hoy día, cuando se acerca Ramadán, se dedican a preparar variedades de dulces y se esmeran en la preparación de recetas de comida y de bebida, y nadie puede prohibirles a los siervos de Allah las cosas lícitas y deliciosas que El ha dado como sustento y alimento. Sin embargo el mes de Ramadán existe precisamente para liberarnos de la dependencia de nuestros apetitos y deseos de comida y de bebida. Con ello la adoración del musulmán se torna sincera por Allah, Señor de los mundos.

Es por esto que todo musulmán debe disponerse a recibir y prepararse para cumplir con el mes de Ramadán, un mes que Allah ha hecho como característica específica de esta Ummah. Esta disposición y preparación deben consistir en cumplir con sus actos de adoración de la mejor manera posible, como por ejemplo el Salat en Yamaah (congregación) en la mezquita, especialmente Salat As Subh (al alba) y procurando no faltar a la oración nocturna (Tarawih), también procurando proteger su ayuno y guardarlo de todo lo que lo invalida y lo arruina. Una de las cosas importantes con las que el musulmán se dispone para la llegada del Ramadán es poner su corazón en paz con todos sus hermanos y no permitir que quede ningún conflicto ni rencilla sin resolver; y no insultar ni ofender a nadie.

El ayuno es una protección

Dijo el Profeta, que Allah le bendiga y le de paz:

El ayuno es una barrera (una coraza y protección) así pues, que el ayunante no diga obscenidades ni indecencias y que no actúe con ignorancia y violencia. Y si una persona le ataca o le insulta que diga: ‘estoy ayunando, estoy ayunando’”.

(Hadiz de Bujari y Muslim narrado por Abu Huraira)

Por todo lo dicho, cuando llega el mes de Ramadán la sociedad musulmana experimenta una oleada de purificación, limpieza, humildad ante Allah, de Iman (creencia) en el pecho y de una disposición favorable hacia las buenas acciones y la generosidad y para despojarse de las maldades y de la frivolidad. Esto es por una misericordia de Allah con Sus siervos que éstos deben apreciar.

Debemos apreciar el enorme regalo del Ramadán.
A Allah le pedimos que nos colme en este mes de bendiciones y de dones y gracias internas y externas, que nos guíe y nos dé Su ayuda y Su éxito.

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