EL MES DE RAMADAN Y LA PERFECCIÓN DEL ISLAM

perfección

El mes de Ramadán presenta una ocasión espléndida para librarse de las malas conductas, de los hábitos innobles y para adoptar las nobles y buenas acciones.

Cuando llega el mes de Ramadán, como ocurre con todos los invitados éste es un invitado que está de paso, cada uno de nosotros ha de preguntarse: ¿Cómo he preparado y qué he dispuesto para la llegada de este invitado? ¿Cómo lo estoy tratando? Y es necesario que durante el mes del ayuno ponga fin a cualquier hábito despreciable o mala conducta al que esté acostumbrado, como inicio de un arrepentimiento, de una renovación y de un retorno a Allah sinceros y verdaderos; quizá así Allah le perdone sus faltas y le libre en este mes de baraka (bendición), del Fuego.

Si eres de los que cometen faltas y errores –y todos lo somos– vuélvete a Allah en este mes del perdón y rectifica lo que debas rectificar aprovechando esta oportunidad, pues Allah es Quien acepta la renovación después de las malas acciones de Sus siervos y perdona sus faltas.

¡Tú que no honras a tus padres, tú que has cortado las relaciones con tu familia! Ramadán te invita a purificarte de las impurezas en el trato así como de las separaciones dañinas.
¿Qué beneficio te aportan esas conductas? Ninguno. Únicamente ansiedad, angustia, miseria y humillación, malestar y fracaso en tus asuntos, dureza en tu corazón y distancia de todas las bondades y nobles cualidades; y la acumulación de todos los defectos y malas conductas.
El mes de Ramadán presenta una ocasión espléndida para librarse de las malas conductas, de los hábitos innobles y para adoptar las nobles y buenas acciones.
No dejes que se te escape esta ocasión y que tengas que lamentarte y sentir remordimiento cuando ya no te sirva el lamento ni el remordimiento.

¡Tú que te enriqueces y te alimentas con la práctica de la usura! ¿Hasta cuándo piensas seguir desafiando a tu Señor y declarándole la guerra? ¿Es que no sabes que tú eres débil y que Aquel a quien te enfrentas es el Poseedor de todas las cosas y a Él has de retornar?

¡Tened temor de Allah! Sabed que la creencia correcta del Islam representa la forma más excelsa y perfecta de rectitud, de justicia, y recta guía que el mundo ha conocido.
Bajo su inspiración y protección han vivido los musulmanes y los no musulmanes durante largos siglos una vida segura, tranquila y dichosa. Es esta guía la que ha concedido derechos civiles y derechos religiosos plenos tanto a quienes la han seguido como a quienes han discrepado de ella en base a la Palabra de Allah:

No hay compulsión en el Din (la practica de adoración)”. (Surat Al Baqara, 256)

Lo que el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah con él, trajo a la humanidad, es la bondad y la misericordia a toda la especie humana:

No te hemos enviado más que como una misericordia para todos los mundos”. (Surat Al Anbiya, 107)

Quien considera la historia del Islam con objetividad, tiene que dar testimonio de ello y reconocerlo.
Si alguien actúa con maldad hacia el Islam en sus palabras no respondáis en contra con maldad en vuestras acciones. Sabed que el estado de debilidad y de opresión que padecen los musulmanes está causado por sus propias faltas, por su propio alejamiento del Din de Allah y por su negligencia al cometer actos de transgresión y desobediencia.

Dijo el Mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah con él:

“El creyente ve sus faltas como si fueran montañas que pueden caerse sobre él y aplastarle; y sin embargo el corrupto ve sus faltas como si fueran una mosca que le revolotea en la nariz y cree que las puede espantar con un gesto de la mano”.

(Hadiz de Bujari)

Hassan al Basri escribió a Umar Ibn AbdulAziz, que Allah esté complacido con ambos, diciéndole:

“Quien se hace cuentas a sí mismo, gana y obtiene beneficio. Quien es negligente en hacerse a sí mismo las cuentas, fracasa y pierde. Quien mira hacia el final (las consecuencias) de las cosas, se pone a salvo. Quien cumple con los actos de obediencia, ése es el mejor. Quien obra con magnanimidad y benevolencia, obtiene tesoros. Quien recapacita, ve con claridad. Quien ve con claridad, entiende. Quien entiende, tiene conocimiento. Cuando sientas remordimiento, abandona lo que ha causado el remordimiento. Cuando no sepas, pregunta. Cuando te enojes, contrólate. Has de saber que las mejores obras son aquellas que tu ego no desea y tú se las impones”.

El ayuno es una imposición que al ego no le agrada y, por eso, el ayuno es expresión de paciencia y perseverancia. Quien tiene paciencia y es constante, está protegido y tiene éxito.

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