Los padres en el Islam

Las transacciones comerciales según el Islam – Parte 3 de 4

Cómo y con qué es lícito comerciar

comerciales

El Islam, que condena todo tipo de injusticia y explotación en las relaciones humanas, quiere que sus seguidores realicen transacciones comerciales en un sublime espíritu de justicia atemperado por la bondad humana.

Un estudio a fondo de todo lo relativo a las transacciones comerciales revelará el hecho de que el Profeta Muhammad (la paz sea con él) basó los negocios estrictamente en la verdad y la justicia.

El Profeta desaprobó categóricamente todas las transacciones que implicaran cualquier tipo de injusticia o dificultad para el comprador o el vendedor. Quería que ambos, el comprador y el vendedor, fueran verdaderamente comprensivos y considerados el uno con el otro. Uno no debe aprovecharse indebidamente de la simplicidad o la ignorancia del otro, a la hora de hacer tratos comerciales. El vendedor no debe pensar que tiene libertad ilimitada para extorsionar al comprador lo más posible. Tiene que ser justo; debe tomar lo que le corresponde y darle al comprador lo que es suyo.

El Islam busca la justicia y equidad

El Islam, que condena todo tipo de injusticia y explotación en las relaciones humanas, quiere que sus seguidores realicen negocios en un sublime espíritu de justicia atemperado por la bondad humana. La conducta del vendedor en una transacción debe caracterizarse no solo por Insaf (justicia), sino también por Ihsan (magnanimidad). “Allah perdonará las faltas de un musulmán que absuelve a un compañero musulmán de un contrato de venta que no le gusta a este último”, dijo el Profeta (la paz sea con él).

Todas las transacciones deben basarse en el principio fundamental de “Ta’auanu ala birri wa’t-taqwa” (cooperación mutua en pos del bien y el temor de Allah). Una transacción no basada en este sólido principio no es legal. Las transacciones ilegales están motivadas por la avaricia por el dinero y un deseo innoble de acumular prestigio. El Islam ataca la raíz de la pasión por el dinero y sugiere un criterio diferente para medir el prestigio de una persona. El Noble Corán, por un lado, condena el acaparamiento y el amor excesivo por la riqueza y, por el otro, declara que la virtud y la piedad son el criterio para determinar el valor de una persona. “Inna akramakum` ind-Allahi atqakum“. (El más noble a los ojos de Allah es el que más taqwa de vosotros tiene). (Surat Al Huyurat, 49:13).

Así, el Islam minimiza de todas las formas posibles la tentación del comercio y el tráfico ilegales. Tomemos ahora nota de las formas de transacciones comerciales que han sido prohibidas en el Islam. El Profeta (la paz sea con él) no solo desaprobó ciertas formas de transacciones comerciales, sino que también estableció algunas condiciones básicas que deben cumplirse en cada transacción para que sea legal.

Las siguientes son algunas de estas condiciones básicas para las transacciones comerciales:

1. Los artículos vendidos y el dinero pagado como su precio deben haber sido adquiridos legalmente. Las cosas vendidas y el dinero que se ofrecerá como su precio deben haberse adquirido legalmente y deben especificarse claramente. Esta condición exige que los bienes vendidos se hayan obtenido legalmente. Uno no tiene derecho a vender bienes que ha robado o que ha adquirido de manera fraudulenta. Tampoco se debe comprar nada con el dinero que se ha aceptado como gratificación ilegal o que se ha obtenido de otra manera engañosa. Esta condición responsabiliza al comprador y al vendedor de la posesión legal de los bienes por parte de uno y del dinero por parte de otro.

2. Los bienes no se venderán antes de obtener su posesión. El Profeta (que la paz sea con él) advirtió a los musulmanes de realizar transacciones a plazo, lo que significa vender bienes antes de obtener su posesión. “El que compre cereales no los debe vender hasta que haya obtenido su posesión”, dijo el Profeta (que la paz sea con él). Según Ibn ‘Abbas, lo que se aplica a los cereales también se aplica a otras categorías de productos. En otra ocasión, el Profeta (que la paz sea con él) dijo: “No negocies sobre algo que no tienes contigo”.

3. Los bienes se comprarán en el mercado abierto. Los bienes y productos para la venta deben entrar al mercado abierto, y el vendedor o sus agentes deben conocer el estado del mercado antes de que los compradores hagan propuestas para la compra. El vendedor no debe ser tomado desprevenido para que los compradores no se aprovechen de su ignorancia de las condiciones y precios que prevalecen en el mercado.

4. No se hará comercio ni tráfico de cosas, cuyo uso está prohibido por el Islam. Un musulmán puede comerciar con aquellos bienes y mercancías cuyo uso ha sido declarado Halal (legal). No puede haber comercio ni tráfico en cosas cuyo uso ha sido prohibido por el Islam. Por ejemplo, no puede haber comercio de vino, cerdos, cadáveres de animales e ídolos. No se puede vender el cadáver de un animal. Sin embargo, puede desollar su piel que se puede usar para hacer zapatos y que, por lo tanto, se puede vender, pero no la carne del animal muerto (no sacrificado). Lo que se aplica a la piel utilizable de los animales también se aplica a los colmillos de un elefante.

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