La idea teológica de la salvación en el cristianismo

La idea teológica de la salvación en el cristianismo

salvación

La gran pregunta para cualquier cristiano, después de discutir el tema vital de la salvación, es lo que va a suceder después de la muerte, ¿a dónde irá tras la muerte, al cielo o al infierno?

En la historia de la iglesia, que se remonta unos dos mil años, se ha hablado mucho de la doctrina de la salvación. Los cristianos están de acuerdo en que la salvación se centra, de una manera u otra, en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.

La teoría de la expiación en el Cristianismo

Los cristianos creen que Jesús es a la vez Dios y hombre. La expiación fue un rescate pagado a Shaytán por Dios para liberar a la humanidad y devolverlos a la relación correcta con Dios. Shaytán, el maligno, tenía el control sobre las almas de toda la gente tras cometer la primera falta y para poder ser liberados del control de Shaytán, había que pagar un precio. Por lo tanto, Dios ofreció a su único hijo engendrado, Jesús, para el pago de este rescate y Shaytán lo aceptó. Pero Dios engañó a Shaytán porque Shaytán no sabía, cuándo aceptó a Jesucristo como pago, que Jesús no podía ser controlado tras la muerte, pues no tenía pecado. Dios resucitó a Jesús de entre los muertos y, haciendo esto, recuperando este rescate, el control de Satanás sobre la humanidad y la creación terminó y se logró la salvación.

Otra teoría de la expiación se conoce como “la teoría de la sustitución penal”. Esta teoría dice que toda la humanidad merece castigo, pero Jesucristo (Dios en Jesucristo) elige ser castigado él mismo en lugar de que lo sea toda la humanidad. Así que había una justicia que tenía que ser cumplida y solo había una persona que podía hacer eso, y era Dios mismo. Jesucristo murió en la cruz por el pecado de la humanidad y, en consecuencia, lograron la salvación, pues el castigo por el pecado había sido pagado por Dios. La humanidad y toda la creación pueden reconciliarse con Dios. En Juan leemos: “Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora”. (Juan 12:27)

Otra teoría sobre la expiación que ha sido ampliamente aceptada por los cristianos es la “Teoría de la satisfacción de la expiación”. Esta enseña que Cristo sufrió en lugar de hacerlo la humanidad y la idea de que la muerte de Cristo satisfizo al Padre por el pecado. Adán y Eva se rebelaron contra Dios y lo deshonraron, por lo que Jesucristo, a través de los infinitos méritos de su vida sin pecado y su muerte, satisfizo las exigencias del honor de Dios al ser crucificado, y así el honor de Dios fue restaurado. La muerte de Jesús en la cruz fue el último acto de obediencia a la voluntad de Dios, pero este acto de Jesucristo fue más de lo exigido por Dios. Por lo tanto, había un excedente de mérito que podía aplicarse a toda la humanidad. El excedente de Cristo cubre el déficit de la humanidad. Está claro que Jesucristo no es castigado en esta teoría, pero sufrió por nosotros y devuelve el honor a Dios y la humanidad está a salvo. En 2, Corintios leemos: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. (2 Corintios 5:21).

Pero surge entonces la pregunta: ¿cómo podría yo obtener la salvación que Jesucristo ha hecho posible para sus seguidores?

Una vez más, hay varias posibilidades:

Primero, la obra de Jesucristo tiene un efecto universal, puesto que lo que Dios ha hecho con Jesucristo tiene un efecto universal y toda la humanidad está a salvo. Es un hecho que la salvación ha sido lograda y traída para toda la humanidad por Jesucristo.

En resumen, un cristiano debe tener fe en Jesucristo como señor y salvador. En el Nuevo Testamento, en el libro de Hechos, un hombre preguntó a los apóstoles: “¿Qué debo hacer para estar a salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y estarás a salvo, tú y tu familia”. (Hechos 16:30-31)

Segundo: la fe no es algo que haga por mi propia voluntad, sino un don de Dios. Dios es misericordioso y compasivo, y por esto nos da el don de la fe, así como el don de la salvación. En Efesios leemos “Porque por nuestra gracia habéis sido salvados por medio de la fe; y esto no es por vosotros mismos, pues es don de Dios”. (Efesios 2: 8)

La gran pregunta para cualquier cristiano después de discutir este tema vital de la salvación es lo que va a suceder después de la muerte, ¿a dónde irá tras la muerte, al cielo o al infierno?

Curiosamente, la Biblia no da una respuesta definitiva a esta pregunta. El cielo y el infierno se mencionan pero de una manera poco comprensiva. El reino de los cielos ha sido mencionado muchas veces. En el Evangelio de Mateo se habla exclusivamente del Reino de los Cielos, “y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. (Mateo 3: 2).

En cuanto al Reino de Dios, leemos en el Evangelio de Lucas: “Ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí que el reino de Dios está entre vosotros”. (Lucas 17:21).

En el libro de Romanos: “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”. (Romanos 14:17).

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Fuente:

1 – http://www.youtube.com/watch?v=nqBQzfy7yyg

2 – Islamreligion.com

3 – Biblegateway.com

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