La verdad sobre la vida de Jesús (1)

Primera parte

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Muchos de los cristianos antiguos negaron la crucifixión de Jesús. Para los musulmanes, igualmente, ni Jesús ni Dios murieron en la cruz.

La verdad sobre la vida de Jesús (1)

Por: Faten Sabri

 

Di: Él es Allah*, Uno. Allah, el Señor Absoluto. No ha engendrado ni ha sido engendrado. Y no hay nadie que se Le parezca”. (Corán, Surat Al Ijlás, 112)

Dios es autosuficiente, por Su Majestuosidad no necesita tomar un hijo ni una mujer o engendrar o ser engendrado, y nada ni nadie tienen similitud con Él. La causalidad es una ley para nosotros que vivimos en el espacio y en el tiempo. Dios, que creó el espacio y el tiempo, es necesariamente trascendente en relación a ambos y sería un error por nuestra parte pensar que Él está sujeto a cualquiera de los dos.

Es Dios quien creó la ley de la causalidad y no podemos considerarlo como un ser sujeto a la ley que Él creó. Por lo tanto, Dios no cambia. Él creó el tiempo, por lo que no puede estar sujeto al mismo. Él no pasa por las mismas etapas de tiempo que nosotros atravesamos; no se cansa, no toma una forma de cuerpo humano y luego viene a la tierra. Por lo tanto, no podemos verlo en esta vida porque estamos atrapados en el tiempo y el espacio mientras Él está más allá de ellos.

Dios es perfecto; Él no tiene necesidad de morir por nosotros. Él da vida y muerte, por lo que no murió ni resucitó. Él salvó a su profeta Jesús y lo protegió, así como ayuda y protege a Sus creyentes. Dios es Misericordioso con Sus criaturas, más que una madre con sus hijos, por lo que los perdona cada vez que se arrepienten de sus pecados ante Él.

Para los musulmanes ni Jesús ni Dios murieron en la cruz, por la humanidad. Muchos de los cristianos antiguos también negaron la crucifixión de Jesús. Los historiadores cristianos han mencionado los nombres de muchas sectas cristianas que también negaron la crucifixión. Los seguidores de Basílides, son un ejemplo. Basílides fue uno de los primeros maestros religiosos cristianos gnósticos en Alejandría, Egipto, del 117 al 138 EC, este es un período cercano al tiempo de los discípulos, y se cree que él recibió sus enseñanzas de Pedro y otros discípulos de Jesús. Creía y enseñaba a sus seguidores que Jesucristo no fue crucificado.

Así podemos ver que no es solo el Sagrado Corán el que habló sobre la salvación de Jesucristo de la crucifixión; la historia se remonta a la época más antigua de la historia de la Iglesia. Hay al menos 15 sectas de cristianos de épocas anteriores que creían que Jesús no fue crucificado, por ejemplo, Corintios y Marqués. Algunas de estas sectas, que existieron en un período de tiempo más cercano al tiempo de Jesús, también dijeron que Cristo mismo no fue crucificado y que no fue asesinado, pero afirmaron que uno de sus discípulos fue crucificado en lugar de él.
La negación de la crucifixión de Jesús continuó con el monje Teodoro (560 d C) y con el obispo Juan, hijo del gobernador de Chipre (610 d C).
También este acontecimiento fue negado por el autor del libro ‘Santa Sangre, Santa Copa de Cristo’. Afirmó en su libro que Cristo no fue crucificado, y que fue el traidor (Judas Iscariote), quien fue crucificado en lugar de Jesús.
Aunque el Corán no menciona el nombre de quien reemplazó a Jesús en la cruz, la lógica y la evidencia confirman esta suposición.
La lógica y la evidencia se representan con los siguientes versículos:

Cada hombre llevará su propia carga

Luego Adán, recibió palabras inspiradas por su Señor, que se volvió a él; es verdad que Él es el que se vuelve en favor de Sus siervos, el Compasivo«. (Corán, Al Baqarah, 2:37)

– “De Ibrahim, el fiel cumplidor: que nadie cargará con la carga de otro, y que el hombre sólo obtendrá aquello por lo que se esfuerce? Pero que su esfuerzo se verá. Y luego será recompensado con una recompensa total«. (Corán, Surat An-Najm, 53: 37-41)

El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él. » (Ezequiel 18:20)
– «Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado.» (Deuteronomio 24:16)

La lección que Dios quiso dar a toda la humanidad cuando aceptó el arrepentimiento de Adán por comer el fruto prohibido, fue en primera estancia mostrarles el perdón de Dios y no el pecado original. Esto demuestra la naturaleza misericordiosa de Dios. El perdón no niega la justicia ni la justicia impide el perdón.

El sacrificio no es deseado, pero sí la Misericordia

– «Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.» (Oseas 6: 6 – 7)
– «[Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda, y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley).» (Hebreos 10: 8)
– «[Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes.» (Mateo 12: 7)
– «Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos a vuestros sacrificios y comed la carne. Porque yo no hablé a vuestros padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el día que los saqué de la tierra de Egipto. Sino que esto es lo que les mandé, diciendo: «Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, y andaréis en todo camino que yo os envíe para que os vaya bien. Mas ellos no escucharon ni inclinaron su oído, sino que anduvieron en sus propias deliberaciones y en la terquedad de su malvado corazón, y fueron hacia atrás y no hacia adelante.» (Jeremías 7: 21-24)

¡Hombres! Temed a vuestro Señor y temed un día en el que ningún padre podrá pagar por su hijo ni ningún recién nacido pagará por su padre; realmente la promesa de Allah es verdadera, que no te seduzca la vida del mundo ni te seduzca, apartándote de Allah, el Seductor». (Corán, Surat Luqman, 31:33)

Y Allah quiere volverse a vosotros con Su favor, pero los que siguen los apetitos quieren que caigáis en una gran desviación.» (Corán, Surat An-Nisa, 4:27)

– “No pienses que Allah faltará a la promesa hecha a Sus mensajeros, es cierto que Allah es Irresistible, Dueño de venganza«. (Corán, Surat Ibrahim, 14:47)

– «Y le rescatamos mediante un sacrificio magnífico.» (Corán, Surat As-Saffat, 37: 107)

– «Llegaron al lugar que Dios le había dicho y Abraham edificó allí el altar, arregló la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña. Entonces Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo. Mas el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y dijo: ¡Abraham, Abraham! Y él respondió: Heme aquí. Y el ángel dijo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único hijo.» (Génesis 22: 9-12)

Dios le informó a Jesús que uno de sus discípulos lo traicionaría

– «Y como fue la tarde del día, se sentó á la mesa con los doce. Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar. Y entristecidos ellos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á decirle: ¿Soy yo, Señor? Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me ha de entregar. A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Más le habría valido a tal hombre no haber nacido. Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo. ¿Soy yo, Maestro? Dile: Tú lo has dicho.» (Mateo 26: 20-25)

Jesús estaba triste, no quería morir y confirmó que no moriría

– «No me desampares, oh Dios; Dios mío, no te alejes de mí. Apresúrate a ayudarme, Oh Señor, mi salvación.» (Salmos 38: 21-22)
– «No moriré, sino que viviré, y contaré las obras del Señor. El Señor me ha reprendido severamente, pero no me ha entregado a la muerte. Abridme las puertas de la justicia; entraré por ellas y daré gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor; los justos entrarán por ella. Te daré gracias porque me has respondido, y has sido mi salvación. La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la piedra principal del ángulo. Obra del Señor es esto; admirable a nuestros ojos.» (Salmos 118: 17-23)

Jesús como ser humano invocó a Dios, y no perdió la esperanza

– «Jesús se alejó un poco de ellos, se arrodilló y suplicó a Dios: ‘¡Padre! si fuera posible, no me dejes sufrir. Para ti todo es posible. ¡Cómo deseo que me libres de este sufrimiento! Pero que no suceda lo que yo quiero, sino lo que quieras Tú.’» (Marcos 14:35)
– «En ti, oh Dios, me he refugiado; No sea yo avergonzado jamás.» (Salmos 71: 1)
– «Mas yo esperaré continuamente, y aún te alabaré más y más. Todo el día contará mi boca de tu justicia y de tu salvación, porque son innumerables.» (Salmos 71: 14-15)

El plan de los enemigos y el plan de Dios

– «¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras,
y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá;
el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira.» (Salmos 2)

– «Mas los transgresores serán todos a una destruidos;
la posteridad de los impíos será extinguida.» (Salmos 37:38)

– «Pacientemente esperé a Dios, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.» (Salmos 40: 1 – 2)

– «Y los incrédulos intrigaron [contra Jesús]; y Allah intrigó también [contra ellos]: y Allah es el mejor de los que intrigan.» (Corán, Surat Aal Imran, 3:54)

Dios es el protector de los que creyeron

– «[Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron.» (Lucas 1:70 – 71)

» Y siempre salvamos a Nuestros mensajeros y a los que han creído. Así es; salvar a los creyentes es un deber que nos hemos impuesto”. (Corán, Surat Yunus, 10: 103)

El Señor pudo salvar a Jesús de la muerte

– «Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.» (Hebreos 5: 7)

«Y por haber dicho: Nosotros matamos al Ungido, hijo de María, mensajero de Allah.
Pero, aunque así lo creyeron, no lo mataron ni lo crucificaron.
Y los que discrepan sobre él, tienen dudas y no tienen ningún conocimiento de lo que pasó, sólo siguen conjeturas. Pues con toda certeza que no lo mataron”. (Corán, Surat An Nisa, 4: 157)

 

*Allah es el nombre propio Árabe que se aplica al Dios verdadero. Los musulmanes, judíos y cristianos en el Oriente Medio utilizan la palabra Allah para hacer referencia a Dios.

 

Sobre la autora:

Faten Sabri (1973) es una pensadora musulmána jordana. Es conocida por su interacción frecuente con diferentes culturas y religiones ya que habla diferentes idiomas. Estudió religión comparativa, lo que que le permite hablar sobre temas controvertidos en el Islam con quienes están interesados por la verdad y con pensadores libres. Ha escrito libros sobre el mensaje del Islam, el concepto original de Dios y Jesucristo en el Islam, y escribe artículos de forma mensual en revistas internacionales. Estos libros y artículos han sido traducidos y distribuidos en más de 9 idiomas.

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