La propiedad privada de la mujer en el Cristianismo y en el Islam

La propiedad privada de la mujer en el Islam

La mujer tiene derecho a la propiedad privada en Islam

La mujer tiene su propiedad privada y su propia riqueza en Islam

El Islam le otorga a la mujer el derecho a la propiedad privada. Ni un padre, ni un hermano, ni un marido, ni nadie puede usurpar la propiedad de una mujer. Por ejemplo, durante la era pre-islámica de ignorancia, la que es conocida como la época de Yahiliyyah, los hombres se llevaban a las mujeres como herencia, y solían devorar la propiedad de las mujeres sin ningún tipo de miramiento ni escrúpulo.

Entonces llegó el Islam para prohibir el tomar a las mujeres como herencia y devorar sus bienes (An-Nisa, ‘4:19). Por otra parte, el Islam prohíbe devorar la propiedad y las dotes de las huérfanas (An-Nisa’ 4: 3), (An-Nisa ‘4: 127). Por otro lado, el Islam prohíbe también que se devoren las porciones de la herencia de las viudas y huérfanas (An-Nisa, 4: 7).

En el Islam, la dote entregada a la mujer se convierte en su propia propiedad, y su marido no puede de ninguna manera tomar nada de la misma, a menos que no sea de mutuo acuerdo (Al-Baqarah, 2: 229), (An-Nisa, 4: 20-21).

El Islam concede a la mujer todos los derechos económicos del hombre, propiedad privada, derecho a comerciar, en fin, las mismas cualidades. Así, el Islam libera a la mujer de las ataduras que dificultaban el desarrollo normal de su personalidad, como ocurría en las sociedades árabes, persas y romanas preislámicas, donde la mujer no podía disponer de sus propiedades sino a través de su marido.

Apropiarse de lo ajeno es una grave falta en el Islam, dijo el Profeta Muhammad, la paz sea con él:

“Quien se apodera de un palmo de tierra injustamente, caerá el día de la resurrección en el más profundo castigo.”

Y dice también, en otro hadiz:

“A quien le confiamos una responsabilidad determinada y se apodera injustamente de un alfiler, rinde cuentas de ello el día de la resurrección.”

Por lo tanto, queda claro con total nitidez que en el Islam, está absolutamente prohibido apropiarse de lo ajeno. Y la mujer tiene exactamente el mismo derecho que tiene el hombre a la propiedad de bienes. Lo que es suyo es suyo, y nadie se lo puede quitar. Ella lo puede regalar, guardar, invertir o hacer con su riqueza propia lo que vea más conveniente o apropiado. Además, no tiene responsabilidades económicas en la familia, como tiene el hombre. Es decir, la manutención de la esposa o esposas e hijos son responsabilidad y obligación única del padre, del hombre, que es el cabeza de familia. Mientras que la mujer puede disponer de su riqueza y gastarla en lo que desee sin tener que dar cuentas a nadie, siempre y cuando lo gaste y lo ponga en destinos y fines que estén dentro de los límites de lo lícito y dentro de lo que complace al Creador.

La propiedad privada de la mujer en el Cristianismo

De acuerdo a la Biblia, la mujer no tiene derecho a la propiedad privada. Por el contrario, nos damos cuenta de que la mujer en sí misma es una mercancía que se vende (Éxodo 21: 7), (Génesis 31: 14-15), se compra (Rut 4: 5), y se heredada (Deuteronomio 25: 5).

 

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