Sir Isaac Newton (1642 1727)

newton

Newton se oponía a la interpretación alegórica o paralela del Antiguo Testamento.

La vida ilustre de Newton ha sido descrita por Pope, el conocido poeta inglés, con las siguientes palabras:

«La naturaleza y sus leyes estaban ocultas en la noche.
Y Dios dijo: ¡Que aparezca Newton! y se hizo la luz»127

No obstante, Newton fue otra de las personas que consideró una temeridad exponer abiertamente sus creencias.

En 1690, por ejemplo, Newton envió a Locke un pequeño paquete que contenía sus reflexiones por escrito sobre las alteraciones de los textos del Nuevo Testamento; en concreto los pasajes de I Juan 5: 7 y Timoteo 3: 16.

Según Newton, estos versículos habían sido introducidos en el Nuevo Testamento en épocas posteriores puesto que no aparecen en los manuscritos griegos más antiguos, ni tampoco se citaban en los debates que tuvieron lugar entre los cristianos Unitarios y Paulinos durante los primeros días de la Iglesia sencillamente porque los versículos en cuestión no existían entonces y aún no habían sido inventados.

Newton confiaba en que Locke le ayudaría a traducir el manuscrito al francés e incluso a publicarlo en
Francia, ya que hacerlo en Inglaterra sería demasiado peligroso. La obra se titulaba «Una Relación Histórica sobre Dos Alteraciones Notables de las Escrituras». En el año 1692 se intentó publicar anónimamente una traducción al latín. Al enterarse, Newton rogó a Locke que hiciera lo posible para impedirlo por no considerarlo el momento más adecuado para ello. En su obra Una Relación Histórica, Newton dice, refiriéndose a I Juan 5: 7.

«El texto los «tres en los cielos» jamás fue utilizado ni antes ni después, ni durante la controversia universal y vehemente sobre la Trinidad, que tuvo lugar en la época de Jerónimo. Pero curiosamente, en nuestros días está en boca de todos y se cita como texto principal con respecto a la cuestión; pero, si este texto hubiese estado en los libros de aquélla época ¿acaso no lo habrían utilizado ellos también?

Sigue diciendo:

«Que lo expliquen los que puedan, porque yo por mi parte no lo puedo hacer. Se dice que no debemos utilizar nuestro propio raciocinio para determinar lo que forma parte o no de las Escrituras. A ello me someto en los pasajes que no admiten controversia, pero en aquellos que no son tan evidentes prefiero seguir lo que dicta mi propia comprensión del asunto. En las cuestiones relacionadas con la religión, existe un grupo de la humanidad de carácter apasionado y supersticioso cuya pasión por lo misterioso les lleva a preferir lo que menos se entiende. Esas personas pueden utilizar al apóstol Juan de la manera que más les plazca, pero mi profundo respeto hacia él me hace pensar que escribió de manera clara y concisa, razón que me hace tomar como suyo aquello que me parece lo mejor»128.

Según Newton, el versículo I Juan 5: 7 apareció por primera vez en la tercera edición que hizo Erasmo del Nuevo Testamento. Newton creía que antes de esta edición, el «texto falso» no formaba parte del Nuevo Testamento. «Cuando consiguieron introducir la Trinidad en su edición, se desprendieron del manuscrito, si es que tenían uno, como quien tira un almanaque del año anterior. ¿Pero acaso estas manipulaciones pueden satisfacer a las personas estudiosas?». Y sigue diciendo Newton: «En las cuestiones de religión es más un peligro que una ventaja el intentar apoyarse en una rama partida».

Al referirse al versículo I Timoteo 3: 16, Newton dice: «Jamás apareció en ninguna de las acaloradas y constantes controversias Arrianas… Pero éstos que ahora citan ‘Dios se manifestó en la carne’ creen que es uno de los textos más obvios y adecuados para refrendar esta cuestión”129.

Newton se oponía a la interpretación alegórica o paralela del Antiguo Testamento. Tampoco aceptaba que los diferentes libros de las Escrituras tuviesen la misma autoridad. Según Whiston, Newton escribió una disertación sobre otros dos textos que Atanasio había intentado alterar pero de los que ya no quedan huellas.

Por último, Newton tenía que decir:

«La palabra ‘Deidad’ implica el ejercicio del dominio sobre los seres subordinados, y la palabra ‘Dios’ significa, usualmente, Señor. El ejercicio del dominio en un ser espiritual es lo que constituye un Dios. Si este dominio es real, ese ser es el Dios real; si es ficticio, el dios es falso; si es supremo, es el Dios Supremo» 130

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