¿Cómo reaccionaba el Profeta ante el abuso personal? (Parte 6)

profeta Muhammad

El Profeta Muhammad perdonó y liberó a los cautivos de Hawazin y Thaqif y se negó a continuar el sitio a los fuertes de Al-Taif para evitar la aniquilación de su gente

En esta parte, vamos a ver cómo el profeta Muhammad (la paz sea con él) perdonó y liberó a los cautivos de Hawazin y Thaqif y se negó a continuar el sitio a los fuertes de Al-Taif para evitar la aniquilación de su gente y para darles un poco de tiempo para aceptar Islam, a pesar de que iban a atacarle, tanto a él como a los musulmanes, y de que le habían puesto en duda.

Tribus de Hawazin y Thaqif

La gran conquista de Meca coincidió con una reacción adversa de las grandes tribus árabes en las cercanías de Meca, a saber, las tribus de Hawazin y Thaqif. Los ancianos de las tribus se reunieron y dejaron que Malik Ibn ‘Awf, el jefe de los Hawazin, asumiera el liderazgo. Se decidió proceder a combatir al profeta Muhammad y a los musulmanes.

Malik Ibn ‘Awf pilló por sorpresa a los musulmanes. De repente, las flechas estaban siendo disparadas desde todas partes. Hawazin y Thaqif llevaron a cabo un ataque en toda regla. Durante la batalla, Jabir Ibn ‘Abdullah Al-Ansari se quejó: “Oh Mensajero de Dios, las flechas de Thaqif nos quemaron. Así, pide a Dios en su contra. Pero el profeta Muhammad suplicó: “¡Oh Señor, concede orientación a Thaqif!” (Al-Tirmidhi)

Se ha narrado que en la batalla de Hunayn, el Mensajero pasó junto a una mujer que había sido muerto a manos de Jalid Ibn Al Walid mientras las personas se juntaban a su alrededor. Acto seguido, le dijo a uno de sus compañeros: “Capturad a Jalid y decidle: ‘El Mensajero de Dios te prohíbe matar a un recién nacido, mujer o jornalero’”(Ibn Ishaq)

Cuando Dios le concedió al profeta Muhammad y a los musulmanes una victoria, los musulmanes siguieron persiguiendo a aquellas tribus hasta que los últimos de estos hubieron entrado en sus fortalezas y cerrado las puertas. Para sitiar estrechamente los fuertes, el Mensajero ordenó a los musulmanes cortar los árboles de fuera.

Entonces, Sufyan Al-Thaqafi dijo: “Oh Muhammad, ¿por qué deberías cortar nuestros árboles? Bien te los apropiarás si vences, o bien los dejas en pie por la gracia de Dios y las relaciones de parentesco, como defiendes”. Entonces el Profeta respondió: “Voy a dejarlos de pie por el bien de Dios y la relación de parentesco”.

Entonces, el Profeta Muhammad declaró que los esclavos que escaparan y se entregaran a los musulmanes serían liberados. Por lo tanto, veintitrés esclavos salieron y se entregaron a los musulmanes y fueron liberados.

Cuando los cautivos de Hawazin decidieron convertirse al Islam unos veinte días después de la batalla de Hunayn, el Mensajero les dio la posibilidad de elegir entre la liberación o la recuperación de su propiedad. Así que eligieron liberación. Así, el Profeta decidió liberarlos. Acto seguido, seis mil cautivos, entre ellos niños y mujeres, fueron puestos en libertad.

Anas Ibn Malik, narró que en la batalla de Hunayn hubo un hombre politeísta que atacó a los musulmanes y los siguió golpeando y destrozando. Entonces, un compañero del profeta Muhammad prometió decapitarle si fuera capturado. El Profeta se mantuvo en silencio. Cuando fueron atacadas las tribus Hawazin y Thaqif, este hombre fue capturado.

Al ver al profeta Muhammad, el hombre dijo: “Oh Profeta de Dios, he vuelto a Dios en arrepentimiento”. El Profeta se abstuvo de aceptar su promesa de lealtad para que el hombre musulmán pudiera cumplir su promesa. Sin embargo, este hombre musulmán siguió mirando al profeta Muhammad a la espera de una orden para matar al hombre, mientras que temía la reacción del Profeta si él lo mataba sin permiso. Cuando el profeta Muhammad vio que el hombre musulmán no hacía nada, aceptó el compromiso de lealtad del hombre. Entonces, el compañero dijo: “¡Oh Profeta de Dios, ¿qué pasa con mi juramento?” El Profeta Muhammad respondió: “Me abstuve de aceptar su promesa de lealtad solo para que mantuvieras tu juramento”. Entonces, el compañero se lamentó: “¿Por qué no me guiñaste?” Entonces, el profeta Muhammad dijo: “Un profeta no puede hacer un guiño”. (Ahmad)

Por otra parte, el Profeta le devolvió a Malik Ibn Awf ‘An-Nadri sus propiedades y le mantuvo como el jefe de su tribu. Se ha narrado que, a raíz de la batalla de Hunayn, el Mensajero preguntó a sus compañeros acerca de Malik Ibn ‘Awf. Le dijeron que estaba en Al-Taif con Thaqif. A continuación, les dijo: “Dile que si él viene a mí como musulmán, le devolveré a los miembros de su familia y su propiedad y le daré cien camellos”.

Cuando se le contó a Malik, se encontró con el Profeta. Acto seguido, el Profeta Muhammad le devolvió a los miembros de su familia y sus propiedades y le dio cien camellos. A continuación, se convirtió al Islam y se convirtió en un buen musulmán. (Ibn Ishaq)

Por lo tanto, Malik alabó al profeta Muhammad en un poema que incluye los siguientes versos:

Nunca he visto o escuchado acerca de alguien como Muhammad. Dio profusamente cuando se le pidió que diera. Siempre que quieras, te informará sobre lo que va a pasar mañana.

Se informa que a raíz de la batalla de Hawazin una mujer vino a Muhammad y le dijo: “Oh Mensajero de Dios, yo soy tu hermana (por amamantamiento). Soy Shayma bint Al-Hariz”. Él respondió: “Si eres veraz, todavía llevas una huella imborrable de mí”. Entonces ella descubrió su brazo y dijo: “¡Sí, Mensajero de Dios! Cuando eras joven, tú me diste este bocado”. Acto seguido, el Mensajero de Dios estiró su vestido hacia ella y le dijo: “Solo pide y se te dará. Solo pide que interceda e intercederé”. (Al-Bayhaqi)

También se narró que, después de la batalla de Hunayn, el padre de Muhammad por amamantamiento vino a él. Entonces, el Profeta extendió una parte de su ropa para que se sentara. Entonces, su madre por amamantamiento vino a él. A continuación, extendió una parte de su ropa en el otro lado para que se sentara. Entonces, su hermano por amamantamiento vino. El Profeta se levantó y dejó que se sentara en lugar de él.

Es de destacar que cuando el Profeta era un bebé, fue dado al clan de Sa’ad (un clan de la tribu Hawazin), ya que era una costumbre árabe el enviar a los bebés varones a las tribus del desierto con el fin de que la crianza fuera lo suficientemente fuerte.

Cuando era un bebé, el profeta Muhammad fue amamantado en la tribu de Sa`ad. Por lo tanto, su sacerdote, Zuhair Ibn Sard, dijo: “Oh Mensajero de Dios, las mujeres que están en los cobertizos son tus madres (por amamantamiento), tías maternas (por succión) y nodrizas. Así que ayúdanos para que Dios pueda ayudarte”. A continuación, improvisó el siguiente verso poético.:

Ayuda a las mujeres de las que mamaste. Tu boca se llenó de leche de ellas. Ayuda a las mujeres de las que mamaste…

A raíz de eso, el Profeta Muhamamd liberó a todos los cautivos de Hawazin y Thaqif. (Abu Dawud)

El Profeta Muhammad decidió levantar el asedio y retirarse de los fuertes de Al-Taif y dar tiempo a su gente más tiempo para que no fueran aniquiladas. El siguiente Ramadán fueron al Profeta para declarar su fe y convertirse al Islam.

Por último, señalar que algunas personas de Al-Taif habían puesto en duda y abusado personalmente del Profeta cuando los invitó al Islam. En ese momento, el ángel encargado de las montañas se le apareció al Profeta y le dijo: “Oh Muhammad, tu Señor te saluda, Él ha escuchado tus declaraciones y la respuesta de la gente. Si lo deseas, cerraré Al Ahshabayn (dos montañas en la Meca) sobre ellos”. Entonces, el Profeta respondió: “No, dales tiempo para que Dios saque de entre sus descendientes a los que adoran solo a Dios y no le atribuyen asociados”. (al-Bujari)

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Referencias:

1- Sahih Al-Bujari

2- Sunan Abu Dawud

3- Sunan At-Tirmidhi

4- As-Sirah An-Nabawiyah, por Ibn Ishaq

5- Dalail An-Nobowwah, por Al-Bayhaqi

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