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Mi camino al Islam

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Gracias a la Misericordia de Allah, que me guió, llegué al camino del Islam

Parece mentira pero hace ya diez años que di el paso de convertirme al Islam. Contaba entonces con veintitrés años y ahora con treinta y tres contemplo esta “década prodigiosa”, llena de obstáculos y pruebas, pero con la satisfacción de haber encontrado una senda auténtica que poder recorrer.

A la pregunta de por qué me hice musulmán tengo que responder que fue gracias a la Misericordia de Al-lah, ya que dentro de su Omnisciencia puso en mí la semilla de Su búsqueda desde muy pequeño. Todo empezó en el colegio, cuando siendo un niño, hablaba y discutía con los sacerdotes acerca de temas religiosos. La verdad es que siempre les preguntaba cosas por las cuales les ponía en un apuro y a las que muchas veces no conseguían darme una respuesta clara.

Hice la comunión como casi todo el mundo aquí en España pero siempre hubo algo en la Iglesia que no me terminaba de convencer.

Seguí creciendo y llegué al instituto; allí me decanté por la filosofía y la ética como alternativa a la pseudorreligión católica, ya que en ésta no encontraba respuestas a mis inquietudes vitales. Estos años me cuajaron como pensador y me sirvieron para profundizar más en los enigmas de la vida. Pero aún necesitaba más, y al llegar a C.O.U y con la inminente selectividad a la vuelta de la esquina, tenía que elegir una carrera y un lugar para estudiar, ya que vivía en un pueblecito de Ciudad Real llamado Villanueva de la Fuente.

Entonces creo que empezó a guiarme Al-lah, puesto que gracias a una asignatura que tenía de historia del arte descubrí la Alhambra y la civilización islámica. casino en ligne le plus payant. Esa mezcla de luz, agua y vegetación me cautivó y vislumbré que la ciudad donde quería empezar mi vida como universitario era Granada. Faltaba elegir una carrera y, en esa búsqueda, decidí que quería estudiar psicología para conocerme más a mí mismo y a los demás.

Si hubo un libro que marcó un punto de inflexión con mi pasada educación católica fue Así habló Zaratustra de F. Nietzsche; me pareció una crítica tan certera y mordaz al catolicismo que terminó de derrumbar la poca fe que profesaba por este campo y me sumió en un mar de dudas y preguntas; me planteé incluso la existencia de Dios. Pero ese anhelo por comprender la Realidad me llevó a buscar respuestas por otras vías. Las primeras respuestas me llegaron a través del Tao te king de Lao Tse; me pareció un libro increíble y me devolvió la certeza de que la vida tenía un Sentido. Luego llegaron otros sobre Budismo, Zen y el Bhagavad-Gita dentro del Hinduismo, y cada libro parecía encontrarme a mí en vez de yo a él; hasta que conocí a una persona muy singular, con fuerza interior, que curiosamente había hecho “El Camino de Santiago” desde Almería, que me recomendó practicar Kung Fu, y fue gracias a la práctica de esta disciplina tan noble como conocí a un amigo con el que conecté. Un día lo vi haciendo el salat en el katami del gimnasio; la verdad es que me llamó mucho la atención, y volviendo de dicho gimnasio, vi El Corán en su casa y le pedí que me lo dejara; causándome una gran impresión por su “luminosidad”. Así empecé a ir a reuniones y a escuchar la palabra de Al-lah hasta que tuve la “corazonada” de que ese era el Camino, y decidí dar el paso de decir la ilaha il-la Al-lah“.

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