Los padres en el Islam

Las grandes preguntas II: ¿Por qué estamos aquí?

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¿Por qué estamos aquí? ¿Para acumular fama y fortuna? ¿Hacer música y bebés? Para ser el hombre o la mujer más ricos del cementerio, como se nos dice en broma.

Por: Dr. Lawrence B. Brown

En esta serie de tres artículos, Dr. Lawrence B. Brown investiga las grandes preguntas que todos nos hacemos en el algún momento de nuestra vida: ¿Quién nos ha creado? ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué necesitamos la Revelación?

La primera de las dos grandes preguntas en la vida es: «¿Quién nos ha creado?». Abordamos esa pregunta en el artículo anterior y (esperamos) nos decidimos por «Dios» como respuesta. Dado que somos creación, Dios es el Creador.

Ahora, pasemos a la segunda «gran pregunta», que es: «¿Por qué estamos aquí?»

Bueno, ¿por qué estamos aquí? ¿Para acumular fama y fortuna? ¿Hacer música y bebés? Para ser el hombre o la mujer más ricos del cementerio, como se nos dice en broma. Acaso es que… ¿quien muere con más juguetes gana?

No. En la vidad debe haber más que eso, así que pensemos en esto. Para empezar, mira a tu alrededor. A menos que vivas en una cueva, estás rodeado de cosas que los humanos hemos hecho con nuestras propias manos. Ahora, ¿por qué hicimos esas cosas? La respuesta, por supuesto, es que hacemos las cosas para que sirvan alguna función específica para nosotros. En resumen, hacemos cosas que nos sirvan. Entonces, por extensión, ¿por qué nos ha creado Dios si no para servirle?

Si reconocemos a nuestro Creador y que Él creó a la humanidad para servirle, la siguiente pregunta es: “¿Cómo? ¿Cómo le servimos?”. Sin duda, esta pregunta es mejor respondida por Aquel que nos ha creado. Si Él nos ha creado para servirle, entonces espera que funcionemos de una manera particular, si queremos cumplir nuestro propósito. Pero, ¿cómo podemos saber cuál es esa manera? ¿Cómo podemos saber lo que Dios espera de nosotros?

Pensemos en esto: Dios nos ha dado luz por la cual podemos encontrar nuestro camino. Incluso de noche, tenemos la luna que nos alumbra y las estrellas para la navegación. Dios dio a otros animales sistemas de guía más adecuados para sus condiciones y necesidades. Las aves migratorias pueden navegar, incluso en días nublados, según la polarización de la luz a medida que pasa a través de las nubes. Las ballenas migran al «leer» los campos magnéticos de la Tierra. Los salmones regresan del océano abierto para desovar en el lugar exacto de su nacimiento por el olor, si eso se puede imaginar. Los peces perciben movimientos distantes a través de receptores de presión que recubren sus cuerpos. Los murciélagos y los delfines ciegos del río «ven» por sonar. Ciertos organismos marinos (la anguila eléctrica es un ejemplo de alto voltaje) generan y «leen» campos eléctricos, lo que les permite «ver» en aguas fangosas o en la oscuridad de las profundidades del océano. Los insectos se comunican por feromonas. Las plantas perciben la luz solar y crecen hacia ella (fototrofismo); sus raíces perciben la gravedad y crecen en la tierra (geotrofismo). En resumen, Dios ha dotado a cada elemento de su creación con orientación. ¿Podemos creer seriamente que no nos daría orientación sobre el aspecto más importante de nuestra existencia, a saber, nuestra raison d’etre, nuestra razón de ser? ¿Que no nos daría las herramientas para alcanzar la salvación?

Y esta guía no sería… ¿revelación?

Pensémoslo así: cada producto tiene especificaciones y reglas. Para productos más complejos, cuyas especificaciones y reglas no son intuitivas, confiamos en los manuales de instrucciones. Estos manuales están escritos por quien conoce mejor el producto, es decir, el fabricante. Un manual de instrucciones típico comienza con advertencias sobre el uso inadecuado y las consecuencias peligrosas de los mismos, pasa a una descripción de cómo usar el producto adecuadamente y los beneficios que se obtendrán de ese modo, y proporciona especificaciones del producto y una guía de solución de problemas mediante la cual podemos corregir el mal funcionamiento del producto.

Entonces, ¿en qué se diferencia esto de la revelación?

La revelación nos dice qué hacer, qué no hacer y por qué, nos dice lo que Dios espera de nosotros y nos muestra cómo corregir nuestras deficiencias. La revelación es el manual de instrucciones definitivo, proporcionado como guía para quien nos va a usar, nosotros mismos.

En el mundo que conocemos, los productos que cumplen o superan las especificaciones se consideran éxitos, mientras que los que no lo son… hmm… pensemos en esto. Cualquier producto que no cumpla con las especificaciones de fábrica se repara o, si no hay esperanza, se recicla. En otras palabras, es destruido. Ay. De repente, esta discusión se vuelve seria y aterradora. Porque en esta discusión, somos el producto, el producto de la creación.

Pero hagamos una pausa por un momento y consideremos cómo interactuamos con los diversos elementos que llenan nuestras vidas. Mientras hagan lo que queramos, estamos contentos con ellos. Pero cuando nos fallan, nos deshacemos de ellos. Algunos son devueltos a la tienda, otros donados a organizaciones benéficas, pero eventualmente todos terminan en la basura, que se… entierra o quema. Del mismo modo, un empleado de bajo rendimiento es… despedido (fired, en inglés). Ahora, paremos por un minuto y pensemos en esta palabra. ¿De dónde vino ese eufemismo para el castigo debido a un desempeño deficiente? Hmm… aquellas personas que creen que las lecciones de esta vida se traducen en lecciones sobre religión podría tener un día entero de trabajo hablando de esto.

Pero eso no significa que estas analogías no sean válidas. Todo lo contrario, debemos recordar que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento están llenos de analogías, y Jesucristo enseñó usando parábolas.

Así que quizás deberíamos tomar esto en serio.

Al contrario, me corrijo. Definitivamente deberíamos tomar esto en serio. Nadie ha considerado nunca la diferencia entre las delicias celestiales y las torturas del fuego del infierno como una broma.


 

Fuente: Level Truth / Traducido por Truth Seeker Es y editado por Islam for Christians Es

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