El testimonio de la mujer en el Islam y en el cristianismo

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El testimonio de la mujer se divide en cuatro categorías

El testimonio de la mujer en el islam

Según el Islam, el testimonio de la mujer se divide en cuatro categorías principales basadas en el conocimiento promedio de la mujer, su relación y su familiaridad con el asunto que es objeto del testimonio. Se dividen de la siguiente manera:

Primera categoría: El que se acepta a las mujeres solamente y no se acepta de los hombres de ninguna manera. Como el testimonio que pertenece al cuerpo de la mujer.

Segunda categoría: El que se acepta a las mujeres, pero el testimonio de la mujer aquí es equivalente a la mitad del testimonio del hombre y necesita ser corroborado por el testimonio de otra mujer. Este es el testimonio que se refiere a las transacciones comerciales (Al-Baqarah 2: 282).

Tercera categoría: El que no se acepta a las mujeres, y sólo se acepta un número de hombres. Es el testimonio que tiene que ver con castigos (An-Nur, 24:13).

Cuarta categoría: El que se acepta de hombres y mujeres en igualdad de condiciones. Este es el testimonio que se refiere a asuntos personales como testimonios Li`an y testimonios basados ​​en la opinión, como los que se dan en el juramento de lealtad, elecciones, etc. (Al-Mumtahanah, 60:12).

En cuanto a la primera categoría, el testimonio de la mujer es más aceptable que el del hombre, puesto que la mujer está mejor informada y familiarizada con el asunto que es objeto del testimonio.

En cuanto a la segunda categoría, el testimonio del hombre es equivalente al testimonio de dos mujeres, pues la mujer es a menudo menos conocedora de y está menos familiarizada con la materia objeto del testimonio.

En cuanto a la tercera categoría, el testimonio de la mujer es absolutamente inaceptable dadas las graves consecuencias que se pueden derivar del testimonio de la mujer como está representado en los castigos prescritos. Por lo tanto, el testimonio de un número de hombres solo se acepta porque se supone que son más conocedores, exigentes, precisos y neutrales en este tipo de situaciones.

En cuanto a la cuarta categoría, el testimonio se basa en la auto-expresión, opinión y juicio personal, un asunto donde las mujeres son iguales que los hombres.

El testimonio de la mujer en el cristianismo

El Nuevo Testamento no trata explícitamente el testimonio de la mujer. En el cristianismo, las resoluciones del testimonio de la mujer han de basarse en el Antiguo Testamento, que no hace ninguna mención del testimonio de la mujer. El Antiguo Testamento hace mención únicamente del testimonio del hombre, usando solamente la forma masculina (Éxodo 23: 1), (Levítico 5: 1).

Los exegetas Talmud nos dicen que el testimonio de la mujer bajo la ley judía era equivalente a la de un niño y un esclavo. No habría sido aceptado excepto en unos pocos y determinados casos.

Por lo tanto, incluso si el testimonio de la mujer fue aceptado en el judaísmo, su testimonio no sería igual al del hombre. (Por ejemplo, el Talmud, Sanedrín (Tribunal Supremo) – Capítulo III)

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