¿Cómo reaccionaba el Profeta ante el abuso personal? (Parte 4)

Profeta Muhammad

El Profeta Muhámmad se negó a decapitar a los Quraish cautivos después de la batalla de Badr.

El Profeta Muhámmad se negó a decapitar a los Quraish cautivos después de la batalla de Badr.

En esta parte, vamos a ver cómo el profeta Muhámmad se negó a ceder ante el consejo de algunos de sus compañeros que creían que los cautivos politeístas de Meca deberían haber sido decapitados y cómo prefirió mantenerlos vivos a pesar de que estos abusaron de los musulmanes y conspiraron para asesinarlo .

Los cautivos politeístas después de la batalla de Badr

Los politeístas de Meca solían matar y perseguir a los musulmanes en Meca. Todo musulmán fue o bien muerto, gravemente herido, expulsado o desposeído de sus bienes. Los politeístas de Meca insistían en luchar contra los musulmanes, incluso fuera de Meca, para humillarlos.

Esos politeístas pusieron en duda, abusaron y trataron de asesinar al profeta Muhámamd en Meca. Por lo tanto, tuvo que emigrar a Medina junto a sus compañeros. Sin embargo, esos paganos insistieron en luchar contra el Profeta, incluso fuera de Meca.

Sin embargo, en la batalla de Badr, Dios dio la victoria al profeta Muhámmad. Derrotó a los politeístas de Meca, matando a algunos de ellos y capturando a otros.

El Profeta consultó a sus Compañeros sobre el destino de los prisioneros. Dijo: “Ciertamente, Dios permitió derrotarles”. ‘Umar Ibn Al-Khattab se levantó y dijo: “Oh Mensajero de Dios, ¡decapítalos!” El Profeta se apartó de él y dijo: “Oh gente, Dios permitió derrotarles. Sin embargo, ayer eran vuestros (queridos) hermanos”. Una vez más, ‘Umar se levantó y dijo: “¡Oh Mensajero de Dios, decapítalos!” Una vez más, el profeta Muhámmad se apartó de él y repitió las mismas palabras. Entonces, Abu Bakr al-Siddiq se levantó y dijo: “Oh Mensajero de Dios, opino que es mejor que los perdones y aceptes un rescate por ellos”. Entonces, el dolor que cubría el rostro del profeta Muhámmad desapareció y aceptó el rescate. (Muslim)

También se dice que a raíz de la batalla de Badr, el profeta Muhámamd le dijo a sus compañeros: “¿Qué pensáis acerca de estos prisioneros?” Abu Bakr respondió: “Oh, Mensajero de Dios, ellos son tu gente y parientes. Así que mantenlos con vida y pide que se vuelvan a Dios en arrepentimiento, para que Dios los acepte su arrepentimiento”. ‘Umar sugirió: “Oh Mensajero de Dios, ellos te pusieron en duda y te expulsaron. ¡Así que llévatelos y decapítalos!” ‘Abdallah Ibn Rawahah sugirió: “Oh Mensajero de Dios, estás en un valle en el que abunda la madera. Así que prende fuego al valle y luego arrójalos al valle” Al-‘Abbas entonces dijo: “Has roto tu relación de parentesco”. Entonces, el Profeta se mantuvo en silencio sin responder. Luego, se levantó y entró.

Algunas personas especulaban: “Va a adoptar la opinión de Abu Bakr”. Otras personas decían: “Adoptará la opinión de ‘Umar”. Otros conjeturaban: “Tomará la opinión de ‘Abdallah Ibn Rawahah”. Entonces, salió el profeta Muhámmad y dijo: “Ciertamente, Dios ablanda los corazones de algunos hombres hasta que se vuelven más suaves que la leche. Ciertamente, Dios endurece los corazones de algunos hombres hasta que se vuelven más duro que la piedra. Tú, Abu Bakr, te asemejas a Abraham (la paz sea con él). Él dijo:

¡Señor mío! Es cierto que ellos extravían a muchos hombres. Quien me siga será de los míos pero quien me desobedezca…Realmente Tú eres Perdonador, Compasivo. (Ibrahim 14,36)

Tú, Abu Bakr, te asemejas a Jesús (la paz sea con él). Él dijo:

Si los castigas… Son Tus siervos; y si los perdonas… Tú eres ciertamente el Poderoso, el Sabio. (Al-Ma’idah 5: 118)

Tú, ‘Umar, te asemejas a Moisés (la paz sea con él). Él dijo:

¡Señor nuestro! Destruye sus riquezas y endurece sus corazones, porque no van a creer hasta que no vean el castigo doloroso. (Yunus 10:88)

Tú, Umar, te asemejas a Noé (la paz sea con él). Él dijo:

¡Señor mío! Perdóname a mí y a mis padres y a todo aquel que entre creyente en mi casa, así como a todos los creyentes y a todas las creyentes. Y no acrecientes a los injustos sino en destrucción. (Nuh 71:28)

“Estáis en necesidad. Que ninguno de ellos escape excepto pagando el rescate o la decapitación”. Entonces, Ibn Mas`ud dijo: “Oh Mensajero de Dios, excepto Suhayl Ibn Bayda. Afirma que se convirtió al Islam”. Entonces, el profeta Muhámamd se quedó en silencio. Sobre eso, Ibn Mas`ud relata: “Nunca temí más que una piedra del cielo cayera sobre mí que ese día, hasta que el Mensajero de Dios dijo: “Excepto Suhayl Ibn Bayda”. (Ahmad y Al -Tirmidhy)

También se narra sobre los prisioneros Quraish, incluidos Al-`Abbas, que fue capturado por un Ansari (natural de Medina). Los Ansari amenazaron con matarlo. Cuando el profeta Muhámamd se enteró de eso, dijo: “No he dormido esta noche debido a mi tío, Al-`Abbas”. Los Ansari alegaron que lo iban a matar”. ‘Umar le dijo: “¿Debo ir a ellos?” Entonces, el Profeta dijo: “De acuerdo”. ‘Umar fue a los Ansari y les dijo:” ¡Liberad a al-‘Abbas!” La respuesta fue: “No, por Dios, no vamos a ponerlo en libertad”. Entonces, ‘Umar dijo: ¿Y si el Mensajero estuviera complacido por ello?” Ellos dijeron: “Si le complace al Mensajero de Dios, puedes llevártelo”. Cuando ‘Umar lo cogió, dijo: “O ‘Abbas, profesan el Islam, por Dios, tu conversión al Islam es por mí más querida que la de al-Khattab (el padre de ‘Umar), simplemente porque veo que el Mensajero de Dios estará satisfecho con tu conversión”.

Entonces, el Profeta consultó a Abu Bakr, que le aconsejó: “Ellos son tu familia. Por lo tanto, libéralos”. Cuando consultó a ‘Umar, aconsejó: “¡Mátalos!” Sin embargo, el Profeta Muhámmad aceptó el rescate por ellos. (Al-Hakim)

En esta ocasión, se dieron a conocer los siguientes versos:

No es propio de un profeta tomar prisioneros antes de haber combatido con insistencia en la tierra. Queréis los bienes de este mundo, pero Allah quiere la Última Vida.Y Allah es Poderoso, Sabio. De no haber sido por una prescripción previa de Allah, os habría alcanzado un gran castigo por lo que hubierais tomado. (Al-Anfal 67-68)

Algunos estudiosos sostienen que esos versos culpan al Profeta por aceptar un rescate, ya que deberían haber sido decapitados. Otros investigadores no creen esto. Ellos son de la opinión de que los versos anteriores fueron revelados para transmitirle al Profeta que no podía seguir manteniendo a los prisioneros bajo custodia. En lugar de eso, se les debe decapitar o aceptar un rescate por ellos. De cualquier forma, es seguro decir que la reacción del profeta Muhámmad ante el abuso era el perdón y la bondad, ya que se negó a decapitar a los cautivos a pesar de que lo merecían.

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Referencias:

1- El Corán (Sahih Internacional de la Traducción)

2- Sahih Muslim

3- Sunan Al-Tirmidhy

4- As-Sirah An-Nabawiyah, por Ibn Ishaq

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